miércoles, 4 de agosto de 2010

El Hombre que dos veces murió



El hombre que murió dos veces


En un lugar alejado existe un pueblo muy antiguo cerca de un enorme lago, con casas color marchitas, con árboles sepia y de gente humilde. Un pueblo con baldosas grises que contrastaban con el cielo celeste. Este es el pueblo de San Clemente.


Era una tranquila tarde de julio cuando se escuchó un sonido estruendoso que resonó entre las pequeñas casitas marrones, los habitantes no sabían que se trataba y todos despavoridos huyeron a sus casas.


Algunos asomaban sus cabezas por la ventana, otros escondidos estaban. Era una maquina que ellos nunca habían visto, que se asomaba por el camino de árboles de higo. De pronto el ruido se contuvo y todos en San clemente salieron del susto.


Era un hombre de camisa y saco el que bajó de ese enorme auto que aun rujia por las rejillas. Y mientras el polvo se disipaba algunos con la mano lo saludaban.


Era uno de los hijos de doña Yolanda que ahora visitaba a la familia que tanto añoraba. Ocho años habían pasado y el veía con asombro lo poco que su pueblo había cambiado. Doña Yolanda al ver a su hijo se embelesó de regocijo y ni floja ni perezosa arremetió con cariño.


Aun en la calle saludó a todos los curiosos haciendo parecer un artista famoso. A la capital había viajado y con mucho trabajo había ahorrado lo que para una carrera política se necesita. Con muchas ambiciones buenas bajo el brazo había regresado para cumplir con la promesa de traer prosperidad y alejarlos de la pobreza.


¡El Nuevo alcalde! – gritó un borracho.


Pues el hijo de Doña Yolanda había llegado para poner orden en el acto.


Un año había pasado y las casas de San clemente ahora brillaban como nunca alguien hubiera pensado, los habitantes agradecidos estaban y gallinas por montones regalaban. Doña Yolanda feliz bailaba, pero su hijo de eso de aprovechaba.


Si bien las mejoras llegaron con el tiempo, el hijo de Doña Yolanda se pavoneaba y a todos ahora mandaba. Cambió el saco y la corbata por un disfraz ministerial con el cual cobraba el poco sueldo que algunos ganaban en el pastizal. Los habitantes de San Clemente ahora, disgustados estaban pues el nuevo alcalde era todo lo que ellos no deseaban.


Pero de pronto algo inesperado pasó y el hijo de Doña Yolanda murió. Todos lo lloraban, algunos lo recordaban y el cuerpo, sobre una mesa, las más ancianas rezaban. Fue la tarde más triste para Doña Yolanda quien el pañuelo de la mano no soltaba.


Al muerto lo enterrarían al día siguiente pues Doña Yolanda seguía sin poder despedirse .Y sin soltar su pañuelo al muerto golpeó, más por impotencia que por clamor.


Pero otra vez algo inesperado pasó. Alguien gritó y el hijo de doña Yolanda aparentemente a la muerte venció. Todos miraban asustados mientras que el finado se erguía desorientado. Dejaron de llorar al mismo tiempo que Doña Yolanda se volvía a desmayar.


¡Regresó de la muerte! – grito un borracho.


Pues el hijo de Doña Yolanda demostró tener poderes infrahumanos que nadie hubiera pensado.


El reporte de una posta cercana al pueblo, confirmo un cuadro de catalepsia severo. “Personas que yacen inmóviles, en aparente muerte y sin signos vitales” dijo el Doctor detrás de un estante de antigripales. La suerte y el azar jugaron a favor del hijo de Doña Yolanda, pues había sido muy afortunado y a la vida aparentemente regresado.


Sin embargo las cosas en San Clemente siguieron igual, aquel señor de su sobrenatural poder volvía a abusar. Todos los que habían llorado su muerte, rogaban para que se cayera de un puente y las que le habían rezado, rogaban para que lo partiera un rayo. Y así paso el tiempo y con 10 kilos bajo el pecho el hijo de Doña Yolanda había cavado su propio lecho.


Ya nadie lo quería y sin darse cuenta, el pueblo florecía. Atrás habían quedado las épocas de ignorancia y dictadura, ahora todos hacían lo que mejor les parecía y sin ataduras. La modernidad llego al pasar de los tiempos y el hijo de la ahora difunta Doña Yolanda se sumió en los excesos.


Sin su puesto de alcalde y mirando el viejo auto en que hacen algunos años había llegado al pueblo, se quedo dormido y murió.


Murió con un cielo color madrugada cuando ya nadie de él se acordaba.


Murió en el alba y con las pupilas dilatadas.


Murió de un ataque cardiaco sin darse el mismo cuenta, pues los kilos de más le pasaban ya la cuenta.


Murió y esta vez nadie lloró, nadie lo recordó y nadie le rezó. Un par de policías en la puerta solo apuntaban en sus libretas mientras un borracho cruzaba por la puerta.


Se detuvo en frente y mirando al cielo de repente gritó: ¡allá va el hombre que dos veces murió!.



Dedicado a Doña Yolanda, mi , aun viva, abuela en esta historia ficticia.

jueves, 29 de julio de 2010

Prescindible



Andrés es de los chicos buenos, que nunca le hace nada a nadie pero al que le han roto el corazón mas de una vez.


Melissa es de esas chicas que por pensar que la diversión esta en "vivir freneticamente", nunca busca nada serio con un hombre.


El destino los junta en algún tiempo pasado. Ambos se conocen y salen. Andres es mayor que Melissa por algunos años, motivo por el cual el nunca cae en sus juegos de seducción. Incluso no se atreve a besarla, mas por madurez que por temor, una noche en la que deciden encontrarse.


Y como el destino es bien hijo de puta, para ambos les da lecciones de vida. Andres sigue con su vida tranquila y logra conocer a lo que el cree quien es el amor de su vida, pero sin embargo cae en lo desastroso que puede resultar la vida real. Y le terminan rompiendo el corazón muchas veces más.


Por otro lado Melissa conoce a infinidad de chicos hasta que encuentra el que ella cree que es el indicado. Alguien mayor que ella otra vez.


Pasan los días y los meses y los años. Caen inviernos (uno mas frió que el otro). Cambian las tendencias. Las modas. Pero ambos parecen ser los de siempre cuando se encuentran luego de 5 años en una fiesta.


-Que tal ?- le dice Andres. - muy bien y como has estado tu?- Le dice melissa.


Lo increíble es que ambos parecieran haber vuelto en una maquina del tiempo, ambos parecían recordarse, pero ahora vestían un disfraz de piel diferente envejecido por la vida. Y luego de varios tragos y coqueteos absurdos. Andres, con la valentía puesta bajo el pecho, se acerca a resolver lo que debia de haber hecho hacen 5 años aquella noche cuando se encontraron.


Pero ella lo detiene por un momento - Tengo enamorado...- le dice.


-...entonces por que estas conmigo asi?- Le dice al verla entre sus brazos.


Se besan y Andres entiende lo que se siente ser prescindible.




Dedicado a Andres y Melissa, donde quiera que sus corazones se encuentren.

miércoles, 28 de julio de 2010

Ayuda colectiva

Solo para decirles que no se olviden de votar en el concurso "los 20 blogs peruanos" en el que estoy postulando y se que, gracias a sus votos, tendré la oportunidad de ganar alguito pueeees!.
voten en este link:
Y si ya votaron por otro blog, es hora de redimirse y votar por mi jeje. No enserio VOTEN!, porque darle votos a este blog es como defensa civil y hacer que gane, es tarea de todos.
PAZ

domingo, 25 de julio de 2010

1914

"1914 - 2010"
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....Fue lo ultimo que leí en el nicho de mi abuelo, de los tantos que habían. Aquello parecía un mural en donde muchas fechas y nombres de distintas personas y de distintas épocas, habían sido escritas para ser recordadas por todos y por siempre.
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Y ya luego en el bus de camino a casa ( y de salida del cementerio) empiezan a subir las hijas e hijos de mi abuelo, todos cansados, todos tías y tíos mios. Pero veo en ellos algo de tranquilidad en sus rostros, Como diciendo: ya acabo todo. Y eso me reconforta de cierta manera.
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Pasan los días y empieza a salir el sol y así pasa un mes. Las anécdotas de lo sucedido van y vienen, historias lindas, momentos de tensión, momentos de alegría entre tanta tristeza. Todo eso se cuenta y más, pero ya no con una lágrima bajo la vista.
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Hace poco fue el cumpleaños de mi abuela. Y sentí la necesidad de alegrarla en ese día, de buscarle conversación para evitar verla con la mirada perdida entre tanta mezcla de sentimientos, de evitar hablar sobre cosas feas que le recuerden las cosas feas y de hablarle de cosas bonitas que le recuerden lo bonito que es continuar, le cuento mis cosas y por algunos momentos se ríe, y con ganas, pero luego cae en sus pensamientos. Me hace olvidar lo fácil que es para mi hacerla reír.
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Se apagan las luces y cuando es momento de soplar las velas todos cantamos. Y ella, alumbrada solo por aquella tenue luz, observa la torta.
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-Pide un deseo- le digo rápidamente.
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Y ella sonríe. Y sopla.
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Y luego la oscuridad.

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No sabia con que foto acompañar este post, pues no tengo muchas, pero si tengo este video sobre lo bonito que es vivir. Espero que si alguien esta pasando por una situacion igual o parecida, estos ultimos post le ayuden y sobre todo a enseñar a ser felices.