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domingo, 6 de febrero de 2011

Carta de Matias


No recuerdo cual día fue en el que cogí todas las fotos y todas tus cartas y las guarde en un sobre.

Tampoco recuerdo el momento de valor que tuve para hacer eso.

Y mucho menos recuerdo porque no pude romperlas o botarlas.

Lo que si recuerdo, es el momento en que me puse a verlas, a vernos. Y me pregunto: ¿que salio mal?

Pero nada me reconforta mas en ese momento, que pensar en aquellos buenos ratos.

Aquel día recuerdo haber entrado al Hardisk de la laptop y revisar nuestras conversasiones guardadas. Esas virtuales, en donde me di cuenta que hacías cosas que tal vez nunca harías teniendome frente tuyo.

Las sigo leyendo y no puedo evitar reírme con los que nos decimos, con lo que me dices, eso me encantaba de ti. Me rió pero con ganas y pienso que debí reírme aun más cuando me las dijiste en ese momento. De felicidad. De amor.

Pero de la nada, y viendo las fechas, nuestras conversaciones se vuelven vacías entre un "hola" y un "chau". Tal vez ambos, en ese momento, hubiéramos deseado decirnos mas, pero nuestro orgullo fue primero. Y las cosas empeoraron.

Prefiero no leer eso y busco un poco mas arriba aquéllas charlas alegres, pero encuentro promesas que nunca cumpliras, o cumpliré. Encuentro besos que nunca me volverás a dar, o te daré. Encuentro sueños que has roto, o que rompí. Encuentro que te llevaste mi esencia.

Es por eso que recuerdo aquel día cuando guarde tus fotos y todas tus cartas. Me dolió en el alma pues fue como aquellas despedidas que no quieres dar. Pero creo que no tenia sentido ver tu foto en la mesa de noche todos los días. Ya no.

Así como ya no tenia sentido seguir con mi vida.

Matias.


Dedicado a Matias y a lo que se quebro dentro de el, en su corazon.


lunes, 6 de septiembre de 2010

Las dos estrellas


Existen en este mundo diferentes clases de personas. Y solo a algunas (la gran mayoría) les toca sufrir.

Las dos estrellas

TO es una chica que vivía feliz de la vida, no le hace daño a nadie, todo le va bien (o al menos eso pensaba ella) y de alguna manera eso la hacia sentir a pleno. La llenaba.

Pero como la vida es bien triple hijadeputa, por así decirlo, le da a el mundo de TO un giro de 180 grados y las cosas van de mal en peor.

Su vida empieza a tomar distintos rumbos, la invade la soledad y lo que algún dia la hacia respirar día a día ahora la asfixia, no la deja avanzar, la tumba y la revuelca en el suelo. Aquel ser que había dentro de ella sube a los cielos y se pierde entre las nubes.

TO no puede mas. No sabe donde esta.

Con el tiempo, comprende muchas cosas que son dificiles de comprender y aprende cosas que, si no hubiera sido por todo lo que le había pasado, nunca las hubiera aprendido. La vida de TO ya no seria la misma, pero tampoco seria igual de tormentosa.

Los amigos mas cercanos le dan la mano. Y a pesar de que TO se levanta, vuelve a caer.

Un domingo, me llama. Me cuenta todo. Llora. Y me hace llorar. Nos contamos todos. Y al final terminamos llorando los dos.

Exhaustos de tanto llanto enfurecido, que es necesario en estas situaciones, y con las orejas rojas por el auricular. Nos despedimos. Ella me agradece por escucharla y me dice lo valioso que soy como amigo. Y yo creo que ella también lo es.

Me dice que cada vez que ella esta triste mira al cielo y logra ver una estrella y eso la pone feliz, pues se da cuenta que aquel ser que una vez habitó en ella, la mira desde arriba, brillando en la eternidad.

Yo le digo que cada vez que estoy triste pienso que mi corazón es como una estrella de mar que cuando se rompe a pedazos, de un pequeño trozo nace uno nuevo y que me tiro en la cama a recordar cosas bellas.

Ella me entiende. Pero yo siento que a través del teléfono ella sonríe.


Dedicado a TO y su pequeña estrella en el cielo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

El Hombre que dos veces murió



El hombre que murió dos veces


En un lugar alejado existe un pueblo muy antiguo cerca de un enorme lago, con casas color marchitas, con árboles sepia y de gente humilde. Un pueblo con baldosas grises que contrastaban con el cielo celeste. Este es el pueblo de San Clemente.


Era una tranquila tarde de julio cuando se escuchó un sonido estruendoso que resonó entre las pequeñas casitas marrones, los habitantes no sabían que se trataba y todos despavoridos huyeron a sus casas.


Algunos asomaban sus cabezas por la ventana, otros escondidos estaban. Era una maquina que ellos nunca habían visto, que se asomaba por el camino de árboles de higo. De pronto el ruido se contuvo y todos en San clemente salieron del susto.


Era un hombre de camisa y saco el que bajó de ese enorme auto que aun rujia por las rejillas. Y mientras el polvo se disipaba algunos con la mano lo saludaban.


Era uno de los hijos de doña Yolanda que ahora visitaba a la familia que tanto añoraba. Ocho años habían pasado y el veía con asombro lo poco que su pueblo había cambiado. Doña Yolanda al ver a su hijo se embelesó de regocijo y ni floja ni perezosa arremetió con cariño.


Aun en la calle saludó a todos los curiosos haciendo parecer un artista famoso. A la capital había viajado y con mucho trabajo había ahorrado lo que para una carrera política se necesita. Con muchas ambiciones buenas bajo el brazo había regresado para cumplir con la promesa de traer prosperidad y alejarlos de la pobreza.


¡El Nuevo alcalde! – gritó un borracho.


Pues el hijo de Doña Yolanda había llegado para poner orden en el acto.


Un año había pasado y las casas de San clemente ahora brillaban como nunca alguien hubiera pensado, los habitantes agradecidos estaban y gallinas por montones regalaban. Doña Yolanda feliz bailaba, pero su hijo de eso de aprovechaba.


Si bien las mejoras llegaron con el tiempo, el hijo de Doña Yolanda se pavoneaba y a todos ahora mandaba. Cambió el saco y la corbata por un disfraz ministerial con el cual cobraba el poco sueldo que algunos ganaban en el pastizal. Los habitantes de San Clemente ahora, disgustados estaban pues el nuevo alcalde era todo lo que ellos no deseaban.


Pero de pronto algo inesperado pasó y el hijo de Doña Yolanda murió. Todos lo lloraban, algunos lo recordaban y el cuerpo, sobre una mesa, las más ancianas rezaban. Fue la tarde más triste para Doña Yolanda quien el pañuelo de la mano no soltaba.


Al muerto lo enterrarían al día siguiente pues Doña Yolanda seguía sin poder despedirse .Y sin soltar su pañuelo al muerto golpeó, más por impotencia que por clamor.


Pero otra vez algo inesperado pasó. Alguien gritó y el hijo de doña Yolanda aparentemente a la muerte venció. Todos miraban asustados mientras que el finado se erguía desorientado. Dejaron de llorar al mismo tiempo que Doña Yolanda se volvía a desmayar.


¡Regresó de la muerte! – grito un borracho.


Pues el hijo de Doña Yolanda demostró tener poderes infrahumanos que nadie hubiera pensado.


El reporte de una posta cercana al pueblo, confirmo un cuadro de catalepsia severo. “Personas que yacen inmóviles, en aparente muerte y sin signos vitales” dijo el Doctor detrás de un estante de antigripales. La suerte y el azar jugaron a favor del hijo de Doña Yolanda, pues había sido muy afortunado y a la vida aparentemente regresado.


Sin embargo las cosas en San Clemente siguieron igual, aquel señor de su sobrenatural poder volvía a abusar. Todos los que habían llorado su muerte, rogaban para que se cayera de un puente y las que le habían rezado, rogaban para que lo partiera un rayo. Y así paso el tiempo y con 10 kilos bajo el pecho el hijo de Doña Yolanda había cavado su propio lecho.


Ya nadie lo quería y sin darse cuenta, el pueblo florecía. Atrás habían quedado las épocas de ignorancia y dictadura, ahora todos hacían lo que mejor les parecía y sin ataduras. La modernidad llego al pasar de los tiempos y el hijo de la ahora difunta Doña Yolanda se sumió en los excesos.


Sin su puesto de alcalde y mirando el viejo auto en que hacen algunos años había llegado al pueblo, se quedo dormido y murió.


Murió con un cielo color madrugada cuando ya nadie de él se acordaba.


Murió en el alba y con las pupilas dilatadas.


Murió de un ataque cardiaco sin darse el mismo cuenta, pues los kilos de más le pasaban ya la cuenta.


Murió y esta vez nadie lloró, nadie lo recordó y nadie le rezó. Un par de policías en la puerta solo apuntaban en sus libretas mientras un borracho cruzaba por la puerta.


Se detuvo en frente y mirando al cielo de repente gritó: ¡allá va el hombre que dos veces murió!.



Dedicado a Doña Yolanda, mi , aun viva, abuela en esta historia ficticia.

jueves, 29 de julio de 2010

Prescindible



Andrés es de los chicos buenos, que nunca le hace nada a nadie pero al que le han roto el corazón mas de una vez.


Melissa es de esas chicas que por pensar que la diversión esta en "vivir freneticamente", nunca busca nada serio con un hombre.


El destino los junta en algún tiempo pasado. Ambos se conocen y salen. Andres es mayor que Melissa por algunos años, motivo por el cual el nunca cae en sus juegos de seducción. Incluso no se atreve a besarla, mas por madurez que por temor, una noche en la que deciden encontrarse.


Y como el destino es bien hijo de puta, para ambos les da lecciones de vida. Andres sigue con su vida tranquila y logra conocer a lo que el cree quien es el amor de su vida, pero sin embargo cae en lo desastroso que puede resultar la vida real. Y le terminan rompiendo el corazón muchas veces más.


Por otro lado Melissa conoce a infinidad de chicos hasta que encuentra el que ella cree que es el indicado. Alguien mayor que ella otra vez.


Pasan los días y los meses y los años. Caen inviernos (uno mas frió que el otro). Cambian las tendencias. Las modas. Pero ambos parecen ser los de siempre cuando se encuentran luego de 5 años en una fiesta.


-Que tal ?- le dice Andres. - muy bien y como has estado tu?- Le dice melissa.


Lo increíble es que ambos parecieran haber vuelto en una maquina del tiempo, ambos parecían recordarse, pero ahora vestían un disfraz de piel diferente envejecido por la vida. Y luego de varios tragos y coqueteos absurdos. Andres, con la valentía puesta bajo el pecho, se acerca a resolver lo que debia de haber hecho hacen 5 años aquella noche cuando se encontraron.


Pero ella lo detiene por un momento - Tengo enamorado...- le dice.


-...entonces por que estas conmigo asi?- Le dice al verla entre sus brazos.


Se besan y Andres entiende lo que se siente ser prescindible.




Dedicado a Andres y Melissa, donde quiera que sus corazones se encuentren.

sábado, 25 de julio de 2009

VACACIONES

aja!

tomare unas muy buenas "vacaciones", no hice mucho desde que empezó el año, pero por alguna extraña razón me siento estresado.


queridos seguidores y lectores, tomo la irrevocable decisión de dejar el blog empolvado cierto tiempo hasta retomar de nuevo mi rumbo, sin embargo habrá post programados para el regocijo de todos ustedes así que sera como si no me hubiera ido.


Sin mas que decir, dejo de teclear para recostarme en la cama junto a una bolsa de snickers para ver todas esas pelis de zombies que no he visto todavía en lo que va del año.
un saludo a todos y espero que como yo, se relajen.

domingo, 14 de junio de 2009

Un cuento


La mamá de T llama por teléfono y con voz divertida me pide que la ayude. El favor consistía en que la ayudara a relatar un cuento y como ella había leído un par de los mios, pensó que yo seria de gran ayuda.

Luego empieza a relatar.

....

El vendedor de vinos

En un antiguo pueblo, en una pequeña casa, vivía un humilde hombre. Con la pequeña cosecha de uvas que tenía, dedicaba su vida a la elaboración de vinos los cuales ofrecía por todo el pueblo.

 

Una noche, mientras aquel señor regresaba sobre su burro de un pueblo cercano, escucho a una mujer gritando.

 

-         ¡Ayuda! - se escuchaba a lo lejos.

 

Aquel hombre se bajo del pequeño burro y aguzo el oído para detectar la fuente de aquella suplica.

 

Da unos cuantos pasos hasta que logra ver un pequeño zapato, el cual emitía un destello, que era el de la luz de luna reflejada en una gran hebilla cuadrada.

 

-¡aquí arriba!- le dijo una pequeña voz desde lo alto de un árbol que estaba a pocos metros de donde se encontraba el zapato.

 

Aquel hombre alzo la cabeza.

 

-         No temas - le dijo otra vez la aguda voz - solo quiero que me ayudes a bajar y también a buscar mi zapato- culminó.

 

Sin saber que hacer aquel confundido hombre no podía sacar la vista de aquel pequeño bulto que le hablaba entre las sombras de las hojas. Sin embargo, lo que lo desconcertó aun más fue el ver una escoba atrapada entre las ramas mas bajas de aquel árbol.

 

La pequeña voz le volvió a hablar.

 

-         Solo te pido que por favor no me veas y cuando me ayudes cierres los ojos - dijo de nuevo aquella voz chillona que era claramente el de una anciana.

 

Y el hombre, por un impulso de compasión, tomó el zapato y lo lanzo en dirección hacia donde provenida la voz, arrimó el burro de carga al árbol y se subió sobre el, cerró los ojos y estiro las manos para ayudar a aquella persona. Y mientras la bajaba, la escoba cayó al piso levantando partículas de polvo.

 

-         muchas gracias - le dijo aquella anciana aun oculta entre las sombras.

 

Y en un parpadear de ojos, el viento comenzó a soplar y la anciana desapareció. Aquel hombre desconcertado mira hacia todos lados, hasta que en el cielo logra ver a lo lejos una figura extraña, con un sombrero puntiagudo, que iba montada sobre una escoba.

 

Al día siguiente, muy temprano en la mañana tocan la puerta su casa.

 

Era una mujer, muy anciana, con muchas arrugas, con el cabello canoso y con la nariz puntiaguda. Aquella mujer le dijo que había sido ella quien la noche anterior había ayudado a bajar de aquel árbol.

 

Le confesó que era una bruja y que una mala maniobra de la escoba la hizo estrellarse contra aquel árbol. Había estado allí mismo por horas desde el atardecer, hasta que aquel hombre pasó y la ayudó.

 

Aun viendo la cara de sorpresa de aquel hombre, aquella anciana solo le dijo lo siguiente.

 

-         por tu generosidad y tu buena voluntad, Haré que te vaya bien en los negocios del vino  y que siempre te vaya bien en todo. Tendrás buena salud y siempre serás feliz - le dijo aquella anciana moviendo las manos.

 

Y sin decir alguna otra palabra se dio media vuelta y se retiró.

Poco tiempo después, aquel hombre se caso, tuvo dos hijos y su negocio de los vinos creció.

...

- que rápido escribes- me dice la mamá de T por el teléfono.




PS: les debo (otra vez) la foto que es un dibujo bien gracioso, que hice para acompañar la lectura :).

viernes, 5 de junio de 2009

Maria "la marimacha"




hacen 13 años ...

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Dicen que su mamá vendía anticuchos en una esquina, cerca de aquí. Era una tarde fría y la mamá no tenia los ingredientes para la faena nocturna de los anticuchos.

-Maria!!!!. mariaaaaa!! ven!. Toma 10 soles y anda compra corazones en el mercado para los anticuchos. Pero anda compra ahora!, RÁPIDO!- decía la madre de maría "la marimacha".

María "la marimacha", que era una niña muy traviesa y distraida, se encontró con unos amigos que estaban jugando al trompo. Las ganas de jugar y el poco tino de responsabilidad hizo que usara todo el dinero que le había dado su madre para comprarse un trompo y muchos dulces.

Y así paso la tarde hasta que empezaba a oscurecer. Y María "la marimacha" no sabia que hacer, hasta que se le ocurrió una idea. Regreso a su casa a hurtadillas y tomo un enorme cuchillo, el cual usaba su madre para cortar los corazones y fue al cementerio que quedaba a unos pocas cuadras de donde vivía.

Excavó una tumba y saco el cuerpo de un señor delgado y sin miramientos con aquel cuchillo le abrió el pecho y le saco el corazón. 

Pero aquel corazón no era tan grande, así que excavó otra tumba y encontró el cuerpo de una anciana. Con el cuchillo empezó a cortar la espalda hasta llegar al corazón.

Y viendo que aquel corazón era un poco arrugado, excavó otra tumba y saco el cuerpo de un hombre gordo y cortándolo en pedazos le extrajo un gran corazón, bordeado de grasa color mostaza.

Al llegar a su casa la madre le recrimina pero María "la marimacha" le dice:

- es que mamá! el carnicero me dijo que me iba a conseguir un corazón bien grande y por eso se demoro- mintió.

y con eso la madre se dispuso a hacer los anticuchos.

Esa misma noche y luego de que muchos clientes quedaran satisfechos con el sabor y gusto de los anticuchos, a María "la marimacha" se le presentaron los 3 fantasmas a los que había perturbado del sueño eterno.

El primero le abrió el pecho, el segundo le corto la espalda y el tercero la corto en pedazos. Y luego de eso ... ... .



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...

- MAMÁ!!! Mili esta que me cuenta lo de María "la marimacha"- decía yo entre asustado y lloroso.

- MILI!, no le cuentes eso a tu hermano!- decía mi mama a lo lejos.

- ahiiiii! si es solo un cuento, no es de verdad- decía mi hermana desde su cama.

- ¿enserio?- decía yo al borde del paro cardiaco.

-en realidad, vivía en esta casa- volvía a decir.

- MAMAAAAAAÁ!!- gritaba yo.



martes, 2 de junio de 2009

Mi abuela es una zombie

Corro y corro pero están por todos lados. Tengo en la mano una especie de arma que por el susto no puedo identificar, pero sin saberlo se que no tengo munición. Solo corro.

Abro una puerta, que aparece de la nada, y la luz del día se asoma irónicamente en aquel cuarto blanco por una pequeña ventana. Muevo un mueble contra la puerta, pero aquellos zombies siguen intentando entrar a la fuerza.

No veo otra salida. Miro por la ventana y logro ver un edifico que se parece mucho a mi colegio. Dejo el arma al borde de la ventana.

De pronto hay un ruido seco y la puerta empieza a romperse. Volteo sin saber que hacer  y logro ver un ropero. - es el ropero de mi hermana- digo en la mente.

Sin perder el tiempo entro y al cerrar la puerta de aquel viejo ropero, por una rendija, logro ver a mi abuela resguardada por un ejercito de zombies. Mi abuela es una zombie.



Abro los ojos. Es de noche aun. No tengo ni idea de la hora. O que día es. Pero tengo los puños cerrados. El cuerpo tieso. Los pies entumecidos.

ps: pueden ver este y más dibujos (¿dibujos?) en: http://bisonte4.blogspot.com

lunes, 4 de mayo de 2009

Ira



Estábamos en mi sala y creo que eramos como 5  o 6 niños alrededor de una mesa.

No se como, pero solo recuerdo que uno de ellos empezó a molestar, tampoco recuerdo con que. Pero fue algo que me hizo enojar.

Dicen que las personas tranquilas son aquellas que en su interior guardan recelo y odio secreto. Y hasta donde yo puedo recordar, aquel niño me caía realmente mal.

Tampoco recuerdo como, pero de un segundo a otro yo me encontraba encima de él, cogiéndolo del cuello y obligandolo a pedir disculpas.

De mi frente caían gotas de sudor e incluso sentía la cara roja y ardiendo de cólera.

Aquel niño era mas grande que yo y podía ver en sus ojos suplicas irrevocables, como si ni el mismo entendiera lo que acababa de pasar. Pero allí lo tenían, tirado en el piso mientras que yo sacaba fuerzas descomunales.

De pronto suena la puerta (algún sonido de llaves) y todos saben que es mi mamá. Me pongo helado mientras que aquel niño logra librarse de mis manos y mientras todos nos miran, sentimos miedo. El tal vez por descubrir que alguien como yo le podía dar su merecido, y yo por miedo a mi madre.

Entro mi mamá y solo atinó a preguntar por que estaba sudando, yo le dije que estábamos jugando. Me miró con ojos dudosos, pero luego se incorporo y nos dijo que terminaramos de hacer nuestro trabajo.

Era un miércoles de marzo por aya en el año 1998, nos encontrábamos en mi sala alrededor de 5 o 6 niños (no recuerdo) del colegio, tratando de hacer una exposición que no entendíamos. Y desde ese día aquel niño, nunca mas me molestó.



domingo, 3 de mayo de 2009

Un tiempo...



Y allí me encontraba yo, solo, con el celular en la mano mientras que de la frente me recorrían unas gotas de sudor frio. No sabia a quien llamar. Tampoco sabia para que llamar, lo único que sabia era que necesitaba alejar mi mente de ese lugar.

Volteaba para ver si venia el bus que me llevaría a mi casa, pero no se asomaba por la pista. Allí me encontraba yo, solo, en una esquina, con el celular en la mano y la otra temblando y sudando al mismo tiempo.

Recuerdo logre marcar el numero de J (mi mejor amigo) y fue al tercer intento que me logro responder:

-¿que fue?- me dijo.

- nadaaa....terminamos (¿terminamos?)- le dije con voz seca y tragué saliva.

-ah....pucha.....ya fue pues- me dijo sin saber que decir.

-si pues,...¿estas en tu casa? porque no tengo nada que hacer...- le dije mientras miraba si venia el bus por la pista.

-no nada estoy lejos todavía....- me dijo J sin saber que decir otra vez.

-ya chevere, bueno, estamos 'alando pues, bye- le dije mientras que en mi cabeza daba vueltas todo.

-oe mmm...esto....tranquilo- lo oí decir.

y colgué.

No espere mucho tiempo hasta que llego el bus, subí y me senté al costado de una señora en los asientos delanteros. Recuerdo suspire muy hondo tratando de calmarme, pero no tuve éxito. En mi cabeza solo habían 6 palabras: "...creo que necesito darme un tiempo...". 

¿un tiempo?, ¿para que?, ¿Que haremos en ese tiempo?, ¿nos veremos como antes?, ¿hablaremos como antes?, ¿seremos los mismos?, ¿de cuanto es el tiempo?, ¿una semana?, tal vez dos, ¿un tiempo?.

La palabra era nueva para mi y a mis 16 años aun no comprendía la magnitud de lo que acababa de pasar. No obstante sabia que algo si estaba claro: M había terminado conmigo y que quería darse un tiempo (¿un tiempo?).


Y yo espere.


Fue entonces que me encontraba allí, solo, en una esquina, había bajado ya del bus, sin saber que hacer, sin saber a donde ir.

Sentí rabia y cólera, sentí odio y repugnancia, pero nada se comparó a lo que yo me decía en silencio. Me vinieron a la cabeza cosas que quería decirle en ese momento, quería tenerla allí para decirle todas esas cosas que tenia en la cabeza y que había callado cuando por sorpresa me dijo que quería darse un tiempo. Y mis ojos se humedecieron.

Nunca nadie lo supo pero llegue a mi casa y espere hasta la noche para llorar, me puse la almohada en la boca para gritar en silencio. Solo yo me podía escuchar. Y lloré hasta quedarme dormido.




lunes, 27 de abril de 2009

Celeste y azul



No recuerdo su nombre y si no fuera porque existen fotos en algún álbum viejo del librero de mi graduación en inicial, no recordaría su cara.

Por alguna extraña razón su nombre (que no recuerdo) me trae a la cabeza un color azul oscuros y celeste. También recuerdo a lo lejos, una canción en ingles que hablaba sobre animales (tal vez por eso decidí estudiar veterinaria) que nos cantaba nuestra "miss", mientras nosotros la coreábamos en nuestro aún masticado ingles y peor aún, en nuestro masticado español.

La verdad no recuerdo ni como fue, pero esa fue la primera vez que me sentía atraído por una mujer (mejor dicho niña). Y no se que edad habremos tenido en esa época, pero nunca mas la volví a ver.

El otro día iba por abancay sentado en el bus mirando a las personas esperar en el paradero a través de la ventana, cuando me percato que alguien me miraba fijamente. Es extraño, uno siente cuando lo miran fijamente, pero esta vez yo solo pasaba la mirada por alrededor de las personas cuando me tope con sus ojos.

La mire y a mi mente vinieron esos colores azules oscuros y celestes, mientras que la canción en ingles (aun difusa por los recuerdos) sonaba a lo lejos. El carro avanzo en ese instante y perdí su mirada y ella la mía.

Cuando llegué a casa busque entre los álbums de fotos llenos de polvo y encontré la de cuando yo era un niño, el cual extrañamente estaba escondido entre el librero. Busque la parte de mis épocas de inicial y logre encontrar las de mi graduación.

Era una fotografía con colores claros.

Veo caras familiares, a unos los recuerdo pero a otros no. A unos los volví a ver un par de veces en lo que tengo de vida pero a otros simplemente se los trago la tierra.

Trato de buscar de entre las niñas de mi antiguo salón de inicial, veo caras alegres y sonrientes. Me veo a mi mismo con una especie de toga pero en proporciones mucho menores a las que use en la graduación de secundaria, y rió; pero de pronto esa sonrisa se queda inmóvil, en mi rostro solo se ve una sonrisa tímida y mis ojos brillantes. No logro recordar por que.

Repasé las fotos de la graduación pero no logre encontrarla, la verdad ya había olvidado el aspecto que tenia así que simplemente retrocedí las paginas. Y las sigo pasando hasta que veo otras fotos de una especie de fiesta en ese mismo salón de inicial.

Estamos casi todos en la foto, la profesora y las auxiliares están detrás, yo y mis compañeros de clase estamos agrupados, todos con nuestros uniformes celestes, con pequeños cuadros azules, todos agrupados alrededor de una torta. yo estaba en el medio.

Debió ser mi cumpleaños y mi madre lo celebraba junto a mis compañeros de clase, (¿así lo habré querido yo?, por que siendo francos yo era al que todos molestaban y se burlaban, solo por el hecho de ir bien cambiado, ser receloso con mis cosas o no jugar junto a ellos) la foto  se ve algo borroso pero debajo de esa, se encuentra otra.

Soy yo bailando (¿bailando?) con una niña de aspecto tímido al igual que el mio mirando fijamente al lente de la cámara. Pareciera que me miraran. Logro recordar por que al pensar en ese momento pienso en todas esas cosas.

Pienso en la canción, incluso podía recordarla completa. Pienso en esos colores y los relaciono con los de mi uniforme de inicial. Pero por lo demás, incluso esa pequeña niña, a sido borrado de mi mente y ahora recuerdo la vez que los demás niños me molestaban o me quitaban mis galletas. También las veces que hicieron que me cayeran lágrimas en los ojos, o cuando se burlaban de mis dibujos.

Cierro los ojos y por un momento empiezo a reír. Tomo bastante aire y cierro el álbum, el cual guardo entre otros álbums donde no lo pueda ver, recordando que fui yo quien lo puso hace mucho tiempo allí.





Ps: disculpen si la letra celeste dañó literalmente la vista a algunos lectores, pido disculpas por eso ya que generalmente no suelo hacerlo.

Ps2: este blog no se hace responsable de los daños a nivel ocular que aya podido causar este post.jeje

martes, 3 de marzo de 2009

ya son las 8 am



Eran las 4 y 45 de la mañana. No podía dormir. A esa hora no se escucha nada de nada, aun así a lo lejos un perro aulla y algún auto corre velozmente por la avenida. Pero de pronto algo me quita totalmente el sueño - hay algo en el techo- me dije con voz rápida y tratando de hacer el menor ruido posible estiro la mano hacia la mesa de noche y tanteo con cuidado el celular.

Logro encender la linterna torpemente enfocándola hacia el techo...solo se ve el foco redondo brillando como la luna por efecto de la luz de la linterna del celular.

Y lo que antes me pareció solo un ruido como de golpe, ahora se había vuelto una oleada inaudita de pequeños golpecitos. No era algún extraño monstruo ni nada fantasmal, era una simple llovizna.

Intento dormir, pero los golpes se hacen mas fuertes. Me imagino a las pequeñas gotas de lluvia golpearse fuertemente contra la calamina de mi techo y aquella perspectiva me causa risa. No puedo evitar sonreír cuando de un momento a otro escucho desde mi cocina el ruido que se hace al jalar una silla al sentarce. Me incorporo sin previo aviso y me asomo por la ventana, lastimosamente me doy con la sorpresa que no logro ver nada.

Maldigo interiormente todas aquellas veces que de niño veía televison muy de cerca y ahora estoy sometido al castigo perpetuo de usar lentes de contacto.

Aquel sonido me deja frio de miedo, al parecer no hay nadie en mi sala - rateros....- pensé y recuerdo la primera vez que entraron unos individuos a mi sala desde el balcón que da a la avenida.

Sacudo la cabeza y vuelvo a asomarme por segunda y ultima vez, esta vez me quedo 5 minutos esperando ver algo, pero no se ve movimiento alguno. Miro el celular y ya son las 5 y 21 de la mañana. Afuera se escucha el ruido de los autos que empiezan a andar con mas fluidez.

Me tumbo sobre la cama pensando en el motivo del ruido en la cocina. Sin éxito me quedo dormido pero ya son las 8 de la mañana y ya no puedo dormir.




viernes, 6 de febrero de 2009

La chica de la cartera


Hace algun tiempo subi a una combi. Iba a sentarme en el asiento que esta en la puerta del cobrador, pero una chica con cartera se paro de su asiento en la parte de atras y se sento alli, no tuve mas remedio que sentarme en el asiento que esta detras del chofer.

Mucho antes de subir yo, una señora sube y siente demasiada calor como para sentarce en los asientos del fondo de la combi, asi que decide sentarce en el asiento detras del chofer

Poco despues de eso y antes de que yo subiera, un señor subió a la combi y se sento en la parte trasera junto a la chica con cartera. Luego la señora que estaba sentada en el asiento detras del chofer se bajó.

Si la señora Se hubiera sentado al fondo, o si a la chica con cartera no le hubiera importado sentarce con un hombre en el asiento del fondo, o si yo me sentaba en el asiento al lado del cobrador, o si la señora nunca hubiera bajado en ese paradero; a la chica nunca le hubieran robado la cartera por la ventana.

Es asi como siempre me pongo a pensar en que todo podria estar predestinado. ¿La vida juega con nosotros?


jueves, 11 de diciembre de 2008

Un cuento antes de ir a dormir



Imagina que estamos en África, con mas de 40 grados de temperatura, Pues en ese desierto vivía un elefante de color gris.

Aquel elefante caminaba y caminaba, perdido de su manada, caminaba y caminaba buscando agua, perdido de su manada.

Pero de pronto se encuentra con un río de aguas cristalinas. Mueve su grande y pesado cuerpo e intentaba refrescarse en aquel río.

Entra en aquella fuente de dos moléculas de hidrógeno y una de oxigeno, haciendo que sus gruesas patas se humedezcan. Con mucho entusiasmo aquel gran elefante gris, intenta con su gran trompa beber una bocanada de agua cuando de pronto, se le cae un ojo.

Aquel gran elefante gris intenta recoger su ojo, pero al mover la patas hicieron que todas las partículas de polvo de arremolinaran sobre el río. Aturdido, aquel elefante decidió esperar bajo aquel abrazante sol.

Esperó y esperó.

Hasta que después de un rato, el polvo que se había arremolinado se asentó y el gran elefante gris, pudo ver su ojo.

Intentó cogerlo con la trompa, pero al intentar acercarse, las patas se movieron haciendo que el polvo se arremolinara en el agua, impidiendo al elefante otra vez ver su propio ojo.

Así que esperó. 

Y esperó. 

Y, esperó.

Hasta que el agua otra vez se asentó, se volvió cristalina y el elefante pudo ver su ojo.

Intento sacarla con su trompa, pero movió su gran cuerpo y el agua se volvió turbia y no pudo ver su ojo.

Así que esperó.

y esperó.

...Y esperó.

Aquel elefante observo luego, como el agua se volvia otra vez cristalina y tratando de no moverse, estiro la trompa hacia el fondo del rio. Pero movio una pata y luego otra y otra, haciendo que el agua se vuelva turbia denuevo.

solamente esperó.

Esperó.

Un rato más tarde, después de quedarse quieto, volvió a intentarlo, pero su grande y pesado cuerpo hicieron que el polvo cubriera su ojo en el fondo del río.

No le quedo otra opción más que esperar.

Así que esperó.

y esperó.

...

...y esperó.


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Este cuento es un cuento de verdad, creo recordar que la versión original es de origen árabe, nada mas que nunca supe como terminaba, lo podrán encontrar en la web.

Aun así, lo que acabas de leer es una versión mía, una versión que muy probablemente se las contare a mis hijos, antes de ir a dormir.

AGRADECIMIENTOS:

Bisonte 4: Elefante de papiroflexia (o, "efelante" de origami como le digo yo).


martes, 9 de diciembre de 2008

El cuarto de atrás


Amanece una tarde y Angel despierta con la sensación de querer buscar algo. De pronto como un zombie, se levanta y va hacia ese lugar en donde sus recuerdos de infancia y juventud están encerrados. 

"El cuarto de atrás"

No hace mucho tiempo que aquellos recuerdos están en unas cajas enormes y ahora, aquel joven de veinte años vacilaba entre maderas, tuberías,plásticos y una que otra pelusa, cuando divisa una gran caja de color marrón sobre una gran repisa de madera en el cuarto de atrás.

Sube sobre una apolillada silla y coje con ambas manos aquella pesada caja que cae al piso lentamente, levantando polvo y uno que otro pedazo de excremento de algún roedor que habito ese lugar en el pasado.

Se abre la caja y lo primero que observa es un caballo de plástico amarillo. Lo toma con ambas manos y la mira con apacibilidad. Aquel caballo había perdido a su jinete del pasado, que lo tenia prisionero a sus anchas. Y en la mente de aquel muchacho de veinte años, se reflejó la figura de un caballo dorado corriendo a mil por hora sobre un gran pastizal tan verde como la primavera.



Deja aquel caballo sobre una caja que alberga unos VHS de varios recuerdos familiares para cojer un robot con rasgos oxidados.

Aquella figura futurística lo mira a los ojos y desprende un resplandor marrón como las manchas que cubren su aun plateado cuerpo.

Aquel muchacho solo se le limita a mirarlo con nostalgia, logrando ponerlo sobre unos cuantos muñecos de los power rangers.



Descubre también que dentro de la caja se esconde furtivamente un pequeño taper,un taper que apenas si podía cerrarse por si solo. Contenía varios bloques de diferentes colores, que yacían unidos unos contra otros.

Aquel muchacho recuerda saber el por que. 



En algún tiempo de su infancia, jugaba a crear castillos y fortalezas ocultas, muy bien moldeadas y muy bien forjadas. Sin embargo la pubertad vino tan rápidamente que aquellos proyectos arquitectónicos, sucumbieron en un taper de plástico. Solo se limito a volver a cerrarla.

Y así pasaron los minutos y la gran búsqueda por los recuerdos de la infancia se arremolinaron en una hora.

Encontró de todo: desde muñecos que solían venir en chocolates y que afanosamente coleccionaba, rompecabezas que en su niñez solía armar muy habilmente, canicas que nunca uso para jugar contra otras personas, muñecos mas modernos que ahora con el tiempo ya no emitían sonido alguno, soldados de un verde monótono y algunos animales de la selva que asomaban sus ojos por entre la oscuridad de aquella caja la cual, imaginariamente en ese momento se convirtió en una jungla llena de hojas y demás.


Fue entonces cuando encontró un juguete en especial.

No era el que buscaba pero al encontrar aquel muñeco destartalado recordó el significado que tenia esa caja para el.

Era un caballero con armadura azul. Le faltaban piezas pero aun tenia las manchas de la niñez, aquellas manchas que se producen al tener un juguete por mucho tiempo, usarlo día a día en diferentes aventuras por la imaginación.

Recordó que aquella vez que lo puso en esa caja, había jugado por ultima vez con todos aquellos juguetes.


 El, solo, sentado sobre una almohada(para no ensuciarse) jugando a una guerra campal con todos aquellos personajes que lo acompañaron en su infancia.
Todos aquellos personajes que nunca lo hacían sentir solo y por el cual definieron su personalidad.


Así que solo puso con cuidado aquella figura que tenia la cara cansada, pero feliz de haber dado tanta felicidad a alguien. Ese alguien que no tubo compañía, a ese alguien que pedía a gritos a otra persona que entendiera sus ideas y su modo de pensar (y de jugar). Su niñez solitaria, fue feliz.




sábado, 22 de noviembre de 2008

La historia del perchero




Erase una vez en una casa grande, tan grande que los cuartos eran incontables, y las escaleras inagotables. Ahí vivía una gran familia, tan grande que la mesa que usaban para desayunar, almorzar y cenar, tenia la misma distancia como la que tiene medio campo de fútbol.

En la pared al costado de la puerta de esta enorme casa, había un perchero el cual nadie notaba, puesto que al abrir y cerrar la puerta , esta ocultaba aquel perchero.

Y así pasaron los años y aquel perchero se sentía solo. Pasaron días, meses y años. Hasta que un buen día hubo una gran fiesta en aquella enorme casa.

Los empleados que en su momento limpiaron todos los rincones del polvo, se fijaron que aquel perchero no abastecería a todos los invitados que colgarían sus prendas en el. Fue entonces cuando un empleado colgó otro perchero a su lado.

El día de la fiesta llego y muchas personas utilizaron ambos percheros. El antiguo perchero había sido barnizado y pulido al igual que el nuevo perchero vecino. Ambos se hicieron muy amigos y disfrutaron viendo la fiesta.

Los invitados empezaban a irse y ellos se quedaban aun mas ocultos por aquella puerta, que se abría y cerraba. Así pasaron los minutos, horas, días, noches,  semanas, años.

Y con el tiempo aquella gran casa, quedo vacía. Sin embargo aquel perchero aun tenia al perchero vecino para hacerse compañía. Juntos observaban como la casa envejecía y ellos bajo su barnis permanecían jóvenes.

Ambos eran felices, habían perdido su propósito en el mundo y eso los liberaba. 

viernes, 24 de octubre de 2008

decide morir (ella)


ella lo tenia todo.
era hermosa.
pretendientes no le faltaban.
era muy inteligente.
tenia todo lo que alguien quisiera tener.
pero un día.
el día se convierte en noche.
y se suicida.

a ella no le gustaba su propio nombre y se arrojo de un 8avo piso.



aveces uno cree que es el único con problemas, cuando sus problemas no son tan serios como parecen.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Mi viaje a la luna


Mi viaje a la luna

Era de noche, casi las 11 y una polilla daba zumbos por el foco de la lámpara. Cerré el libro que leía y lo puse en la mesita de noche, salí de la cama y decidí abrir la ventana para dejarla salir, pero no vi resultado alguno. Luego recordé haber visto en la televisión que a la mayoría insectos les atrae la luz –la apagare- Pensé .La apague Y sentí la luz de luna invadir mi habitación.

Casi de pronto como en un suspiro, vi a la polilla alzar vuelo y dirigirse hacia su eterna búsqueda de luz a través de mi ventana. Fue libre y yo me quede allí parado frente a la ventana abierta siguiendo el rastro de la polilla en el cielo. Era raro, no sentía el viento rosar mi cara con esa frescura rara de otoño, si no mas bien era algo cálida, casi enfermiza y lo único que podía divisar era la luna.

Me acerque aun mas a la ventana haciendo caer el libro de la mesita de noche y logre percibir un raro olor a canela, sentí el cuerpo ligero cuando como por arte de mágica mis pies se elevaron. Tuve miedo, si. Pero la curiosidad mato al temor y salí volando por la ventana.

Era la luna, quería algo de mí y me llevaba hacia ella sin permiso alguno. No sabia que pasaba pero al salir por mi ventana, el instinto me hizo bajar la mirada y ver que todo se hacia mas pequeño. Primero vi mi casa volverse una porción a escala de una ficha de monopolio, luego la ciudad entera se volvió una maqueta perfectamente moldeada por el más fino arquitecto, no tardo mucho tiempo y pasando a través de nubes, los continentes ya cabían entre mis dedos.

Mis pulmones se llenaron de un aire frío y algo turbio, como cuando es invierno y no estas muy abrigado, casi así se sentía. Sin embargo me quede perdido viendo las estrellas, habían miles de ellas - millones tal vez- y las empecé a contar. Casi con desgano me di cuenta que era imposible, no se cuantas habré contado, tal vez unas cien pero eso no llegaba a ser ni la cuarta parte de la cuarta parte de la cuarta parte de toda esa negrura eterna llena de foquitos pequeños, como solía decirme mi madre de niño.

No sentí la presión atmosférica ni falta de aire o todas esas cosas que la NASA nos dice que pasa cuando viajamos a la luna - ¿viajamos?, no mucha gente ha viajado a la luna- me dije -¿viajamos? Solo estoy viajando yo, sin traje o nave espacial alguna - pensé. Sentí una fuerza extraña que me jalaba hacia ella siguiendo un rumbo perfectamente diagonal y en mi mente dibuje una mano fantasmal, casi cómica, que me arrastraba hasta la superficie lunar. Ya estaba cerca

Y la vi, tan grande y tan gris, me la imaginaba diferente aunque es casi como aparece en los libros de ciencias, pero con la diferencia que me miraba y hablaba. Me hablo.

-          Hola-

-          …hola- le respondí. 

-          Soy la luna- me dijo.

-          Lo se- le dije tímidamente.

-          Ven, tengo algo que decirte-

Me aceraba aun mas a la luna y sentí que ya no me guiaba ninguna mano fantasmal ni tampoco iba en una perfecta diagonal, era casi arrastrado por los efectos de la gravedad la NASA si tenia algo de razón – me dije. Iba tan rápido que me dio vértigo ver las estrellas pasar rápidamente por el rabillo de los ojos, cuando vi frente a frente la superficie gris de la luna y fue como caer en una de esas camas de agua, rebotando una y otra vez; nunca tuve una porque a mi madre no le gustaba ese tipo de cosas, pero supuse que la amortiguación de la caída se debió sentir así. Si, así debió ser.

Me levante casi perdiendo el equilibrio limpiándome el polvo de la pijama, me di cuenta que el polvo quedaba flotando lentamente y luego descendía cuidadosamente sobre la superficie lunar, como pluma de algún ave extraña cayendo suavemente de lado a lado. Camine instintivamente buscando quien sabe que, cuando pude divisar a los lejos una pequeña y gran bola roja, se veía pequeña, pero supuse que su tamaño real era mucho mas grande aun.

Era maravilloso, irradiaba un resplandor rojizo casi obsesivo y yo me quede ahí, parado en medio de la superficie lunar contemplando aquella esfera roja que me tenía hipnotizado. Recordé que algún tiempo atrás mi madre me regalo un libro sobre el universo, el cual tenia figuras sobre cada planeta del sistema solar, también recuerdo que en aquella ocasión quede impactado por los colores y la energía que me transmitieron los trazos casi infantiles de algún artista bohemio que dibujo y pinto Marte.

-          Es Marte recuerdas - me dijo una voz que parecía provenir de mi cabeza.

-          Lo se, lo recuerdo - le dije.

-          Voltea -

Y obedecí.

Vi lo que me pareció el cuadro mas lindo que pude haber visto hasta ese momento en mi vida. Era la Tierra, no la había visto antes, ya que después de salir de la atmósfera terrestre tenía los ojos puestos en la luna.

Si pude ver los continentes entre mis dedos, eso fue aun mejor. La tierra se veía hermosa e irradiaba una luz azul acuarela con tonos blancos, me quede ahí parado contemplando la tierra y tratando de ver si las nubes adquirían forma alguna - de niño lo hacia muy a menudo – me dije, pensando la vez en que tumbado boca arriba en el jardín, vi una nube en forma de rosa y otra en forma de conejo – debería de hacerlo mas seguido - me dije en voz alta que sonaba casi como un regaño. No vi forma alguna en las nubes desde la luna, todas parecían estar muy unidas impidiendo ver aquellas que juegan a imitar cosas terrenales.

-          ¿Por qué me has traído? – le dije

-          ¿Acaso no es muy bella la tierra desde aquí? – la voz de la luna retumbaba en mi cerebro.

-          … pues, creo que si – volví a responderle tímidamente.

Luego me di cuenta, ahí parado mirando las extrañas tonalidades que emitía la tierra, me di cuenta que a pesar de lo hermoso que pude resultar ver el espacio, se sentía mucha soledad y es que sin habérmelo percatado antes, lo único que escuchaba era nada, no había ruido absoluto.

-          Se siente mucha soledad estando aquí - le dije algo temeroso.

-          No mucha, es un tanto silencioso nada más -

Me quede callado un rato aun tratando de distinguir los colores raros de la tierra y mientras buscaba algo que decir la luna me hablo de nuevo.

-          ¿Tu también te sientes solo no?-

-          - dude un poco y luego dije – si –

-          Desde aquí se puede ver todo, y a la vez casi nada, a veces quisiera conocer mas y mas cosas ¿tu no?-

-          a veces –

-          ¿a veces? –

Me quede callado por segunda vez y luego aclaré.

-          De niño solía mirar muy a menudo las nubes con mi madre, ella me enseño a verlas – le dije aun recordando esa escena de mi niñez.

Esta vez la luna no hablo y el silencio fue aun más absoluto. Deje de contemplar la tierra y me dedique a mirarme los pies – parezco un niño – pensó mi cabeza de 17 años. Aun con la cabeza hacia abajo mi mente dibujo el rostro de mi madre, aquella mujer tan valiente. Junto con el pensamiento de mi madre, vinieron los recuerdos y con los recuerdos, vinieron de la mano la tristeza y la nostalgia.

Siempre le recordaba sus cosas de madre, sus atributos y defectos, esas cosas la hacían especial y sobre todo su extraño olor a canela.

-          alguna vez te preguntaste ¿Por qué tienen formas terrenales? – dijo la luna.

-          No – le respondí con sinceridad.

-          Pues, la mayoría de nubes tienen celos, celos de lo terrenal y optan por imitar a su manera diversas cosas como aviones, perros, flores… -

-          …flores… eso fue lo primero que vi – me dije a mi mismo, pero creo que la luna también lo escucho.

Una mañana mi madre dijo que quería enseñarme algo, así que fuimos al jardín y nos echamos boca arriba en el pasto. El día era algo calido y en el cielo se dibujaban densas nubes. – Concéntrate y veras como algunas nubes tienen forma – lo hice y lo primero que vi fue una rosa.

Mis pensamientos corrían a mil, volví a levantar la mirada.

-          ¿Por qué tienen celos? –

-          Más que celos, tienen envidia – respondió rápidamente la luna, como si hubiera estado esperando el momento en que yo hablara de nuevo.

Me quede callado por tercera vez pensando en una explicación pero no encontré alguna en mi cabeza.

-          envidia a lo vivo, a lo animado, a lo que es feliz – me dijo

-          No todos somos felices allí en la tierra – le respondí casi exaltado.

-          No, no todos. Pero algunos si. ¿acaso tú no eres feliz? – pregunto

-          No lo soy desde hace mucho tiempo – le dije queriendo dejar de hablar.

Casi sin pensarlo, lo saque.

-          ella murió sabes, hace un año exactamente –

-          lo se –

-          ¿lo sabes? – pregunte extrañado.

-          Si, desde aquí veo todo – dijo la luna – lo veo todo, desde hace algún tiempo – agrego.

Lo que había salido de mi boca aun retumbaba en mi cerebro como campanadas de una iglesia en navidad. Sin embargo la luna tenia razón y eso me alejo un tanto de mis pensamientos.- ella debe de estar muy sola acá – pensé casi con nostalgia. Así que le hable.

-         Hace mucho que no hablaba con nadie de eso – dije –Hace mucho que no lo decía –

-         Entiendo – me dijo con voz melodiosa.

-         No, tal vez no entiendas. Ella me enseño muchas cosas –

Me dispuse a sentarme y al momento que lo hice, algunas partículas de polvo quedaron suspendidas, cayendo despacio. Sentando, con el mentón sobre las rodillas me dispuse a pensar muchas cosas de la niñez, esa niñez que nadie olvida, de las que se aprende y de las que se olvidan –algunas no deben de olvidarse – me dije mentalmente.

-          Yo creo que a tu madre no le hubiera gustado que estés así – dijo la luna.

-          ¿Por qué crees eso? – le pregunte extrañado.

-          Sabes, la mejor medicina es afrontarlo como tal y aceptarlo. A tu madre le hubiera gustado mucho que siguieras con tu vida normal y que la recuerdes siempre... –

Recordé la  vez que aprendí a montar bicicleta, ella me guió y me dijo que estaría bien, que ella me sujetaría por detrás. Como ya no tenia las ruedas de apoyo, mi cuerpo se balanceaba peligrosamente así que atine a pedalear – ¡mira estoy manejando! – grite de alegría al mismo tiempo que volteaba la cabeza para verla. Me di cuenta rápidamente que mi madre solo me había guiado hacia un tramo del parque. A lo lejos, ella me veía y yo no recuerdo más. Solo recuerdo la caída, una rodilla ensangrentada y los brazos de mi madre que me rodearon al levantarme.

Al día siguiente lo intente y sin importar el escozor que sentía en la rodilla, pude dominar al móvil de dos ruedas.

-          …a veces uno no tiene mas remedio que seguir con la vida misma – siguió la luna – a ella le gustaría que seas feliz. Ella ya no estará a tu lado terrenalmente pero estará siempre para guiarte cada vez que se lo pidas –

-          Es que no sabes lo que se siente- dije cortante.

-          Tal vez no lo sepa- dijo – pero es lo que ella me dijo que supieras-

-          ¿Te lo dijo?- le pregunte.

 La luna se quedo en silencio, levante el mentón de las rodillas y me quede pensando en nada.

-         Dijiste que querías decirme algo antes de venir acá ¿recuerdas? ¿Qué era?- le dije casi con alegría.

Hice el intento de ponerme de pie, pero la cabeza me dio vueltas así que me acosté en la superficie de la luna casi al instante. Entre cerré los ojos y logre ver como detrás de mi se materializaba la sombra de una mujer con un extraño olor a canela que dijo algo que no llegue a comprender.

 

(…)


Abrió los ojos y un raro rayo de luz le inundo el cara,  cubriéndose con una almohada, miro el reloj y vio que eran las nueve y ocho. Se puso de pie con pereza y se saco el pijama la cual tiro al piso con desgano, provocando que diminutas partículas de polvo gris se reflejaran a través del rayo de sol. Fue al armario apartando la camisa, el pantalón de vestir y el saco que había utilizado la noche anterior en la misa de su madre y busco un par de jeans entre el acumulo de ropa. Cerró el armario y dándose media vuelta, vio el libro en el piso, se agacho para cogerlo y al incorporarse se fijo en la ventana abierta, la cual cerro haciendo que una pequeña polilla se despertara de su maravilloso letargo.


Version editada, de todas maneras pido disculpas por las faltas ortográficas y si vez este contenido en algun otro lugar. Aviasame!

Agradecimientos: 

Thali (foto)