Es miércoles y siento que es un buen día para ir al peluquero.
Pero cuando entro al salón, no lo veo, no veo al que siempre se encarga de darme esos toques magicos para hacerme lucir, por lo menos, algo mas atractivo. En su lugar me topo con un personaje interesante. No recuerdo su nombre, pues se lo pregunte porque lo vi un poco tímido. Vestía un jean bien pegado, con una polera rosada, que combinaba con unas zapatillas celestes. Me dice que el que me atiende a mi esta de viaje y que el lo esta reemplazando.
Al principio sentí miedo pues nunca dejo que personas extrañas me corten el cabello mas que mi peluquero de confianza, es más siempre me a pasado que cuando me corta otra persona no me llega a convencer el resultado final.
Pero algo en el me inspiro cierta confianza, solo que se sentía una barrera en el ambiente. Una barrera invisible que se debe al aspecto de su rostro, pues a leguas se notan las operaciones en su nariz, labios, pómulos y cejas, lo que le da un aspecto extraño y casi, casi, femenino.
Así que le pregunte su nombre, el que no recuerdo, y comenzamos a hablar de ... chismes de farándula. Pues justo en el televisor estaban dando Magaly TV.
De los chismes pasamos a la moda. De la moda a cosas trágicas. De casos trágicos a Europa. De Europa a quien sabe donde pues luego ya se había roto la barrera que había y aquel peluquero se hizo mi amigo, al menos por ese momento.
Y luego de 10 minutos, pues se tomaba el tiempo para realizar su chamba, había acabado. Observo mi reflejo en el espejo y pienso que los miércoles son un buen día para ir a cortarse el cabello y también para hacer que cualquier tipo de persona se sienta a gusto y no se intimide por sentirse diferente.
Yo salgo de la peluquería (o "salón de estilos" como le dice el peluquero que me corta siempre) y el me dice: - Hasta pronto!- . -Igual!- le respondo alzándole la mano, pero se que no volveré a ver aquellas zapatillas celestes.

