La noche contrastaba con tu cabello; frente a ti, un poste de luz, que alumbraba con destello tu rostro furioso. Tu boca cerrada con ira, como queriendo asesinar. Pense lo peor, y preparaba mis mejillas para una rotunda cachetada. Pero eso no paso. Gracias por no hacerlo.
Aveces los hombres pecamos al decir cosas que en verdad no sentimos. y saben porque?. Por imbéciles.
La noche estaba muy oscura, en el fondo se podía ver el mar. Tu no lo podías ver claro porque le dabas la espalda a aquel maravilloso paisaje que contrastaba con tu cabello. Aquellos, cabellos que me volvían loco y que en un principio nunca dejabas que te los tocara.
"La amo" pense, pero no se lo dije. Tu seguias furiosa, pero yo solo me perdia en ti.
"Callate y besame" pense, pero tampoco se lo dije. Solo decía cosas que salían de mi sin procesarlas primero. Como en piloto automatico.
"Olvidate de todo, olvidemos todo" pense, tampoco lo dije, pero fue en ese momento que pude reaccionar.
Todo lo que habías dicho retumbaba en mi cabeza dando vueltas, como en aquella montaña rusa a la que me subí muy de joven, y a la cual nunca me volvería a subir. Todo se veía así, tan lejano. O al menos yo lo veía así.
Tu no, tu habías levantado todos esos muros invisibles de protección. Habías puesto un campo de fuerza magnético que no me permitía acercarme. Habías invocado un poder extraño que no permitía moverme. No sabes como note todo eso que causaste en mi.
Por primera vez en un año me diste miedo, tu mirada ya no era de amor (al menos no en ese momento), tampoco de comprensión, era todo lo contrario.
Y quizá sea yo el culpable.
Pero tu seguías allí, de pie, reclamando justamente lo que debías reclamar. Yo en cambio hablaba imbeciladas.
Reaccione. Y pude notar el ruido molesto que nos rodeaba cuando se apago tu voz y empece a hablar. Me di asco.
Me senti lo peor, a pesar de seguir argumentando mis motivos.
Pero Bah!, los hombres no tenemos motivos. Todo es pura imbecilidad. Somos imbéciles. No hay hombre, por mas culto y pulcro que sea, que haya dicho tales cosas.
Y mientras mas hablaba yo, mas te brillaban los ojos. Esos ojos que me penetraban el alma. Y que quizá por un instante, me comprendieron.
Paré de hablar. el ruido seguía allí. Claro, hasta que tu hablaste. Te adore por eso.
"Por favor olvidado"pensé, pero las mujeres no olvidan tan fácilmente. Y menos cuando a pesar de tener todas esas barreras, les cae una flecha directa al corazón.
"Entiendeme" volvi a pensar, pero por sus expresiones parecia no hacerlo.
"Te amo" articule sin producir sonido alguno. Ella, claro, no lo noto.
Ella cambia de posición y se recuesta sobre el muro. Sus ojos perfectos, miran al suelo. Me reprochas algo. Y yo hablo sin querer, sin pensar, como cuando suelo hablar cuando no se que decir, cuando lo único que digo es nada menos parecido a la verdad, como cuando me siento nervioso, como cuando se que esos ojos no volverán a ver los míos.
Dije algo que la ofendió. Lo admito. Pero no en falta de respeto (con ella ni imaginarlo) fue en un tono digamos, mas personal. Algo que nos unía (o une hasta ahora).
Ella se harta de mi, y la entiendo. Si fuera ella, yo ya me habría hartado de mi mismo hace rato. Corre hacia el baño rápidamente.
Yo desde atrás, llamo su nombre. Como gritando un auxilio, como diciendo que me excuse, que me ame.
Pero la conosco. Y no volteó a decirme nada. Ni mucho menos a darme esa cachetada que esperaba con tanto temor.
Entra al baño y cierra la puerta, me quedo parado frente a ella. La escucho sollozar y cada llanto es una cuchillada a mi alma. Se me viene el cielo oscuro sobre la espalda, los pasillos se hacen mas chicos. Y mi corazón se arruga. Me duele.
Su salida dura una eternidad para mi. Y hace algo que es lo que mas me gusta en ella, caminar con la frente en alto.
Prácticamente me ignora, "me lo merezco" pienso. Se aleja.
La busco y la encuentro. Nos vamos juntos...pero a la vez, distantes. Y solo pienso durante todo el camino junto a ti, lo hermosa que te veias junto aquel mar infinito y sobre aquella noche perfecta.
sábado, 9 de junio de 2012
Esa noche perfecta.
domingo, 20 de mayo de 2012
Aquel día que se acabó
Aquel día que se acabó, no se nos acabo el amor. Se nos acabo las ganas de seguir.
El amor seguía allí, flotando, buscando quien lo coja y tome valor para afrontar la vida.
Pero eso nos pasó. Ambos lo entendimos, pero ambos fuimos los culpables de colocarnos en la posición en la que nos encontramos ahora.
Siempre fue de los dos. El amor. El deseo. El cariño. El respeto. Las fallas.
Contigo en un año aprendí lo que un adulto entiende casi toda una vida. Y no me refiero a la vida en si. Aun me (nos) falta.
Hablo de lo que significa llegar a ser amado. Porque por mas que pasen muchos años, hasta la persona mas anciana puede nunca haber experimentado lo que tu me has hecho sentir. Y por eso te amare siempre.
Aquel día que se acabó, fue un día como cualquiera. Recuerdo haber despertado sin saber que eso pasaría.
Como todos los días, fuiste lo primero que pensé al abrir los ojos.
Fue un día como cualquiera, pero yo lo recordare siempre. Recordare que el tema surgió de la nada.
Recordare que te note rara, aquel día que se acabó. Recordare tu intento exitoso por lograr que nada se mal entienda. Y lo entendí.
Aquel día que se acabó, no se como regrese a casa. Habré llorado? no lo recuerdo. Me habré enojado? tampoco lo recuerdo.
Solo recuerdo haber sentido que estabas tranquila contigo misma. Y al menos eso me reconfortó.
Desde ese momento supe que nada seria igual. Por mas que intenté desenamorarme gradualmente, me enamore aun mas. Y se que tu también. Pero lo no dije.
Incontables fueron las veces que quise que no desviaras tus adictivos labios, solo para otorgarme la mejilla derecha. Te ame, por cuidarme.
Aquel día que se acabó, supe solo una cosa. Que no volvería a amar en mucho tiempo a otra que no seas tu.
martes, 28 de febrero de 2012
A veces
Deben pensar que aquí la vida en los estados unidos es buena. Pues no.
Dejo a mi mamá, quien difícilmente puede abrir una botella de agua.
Dejo mis cosas, las cuales al regresar de seguro lucirán en el mismo sitio.
Dejo amigos, quienes no se cansan de decir que extrañarán mi compañía.
La dejo a ella, mi persona especial, mi complemento, mi Yang, mi vida entera.
Nunca se podrían imaginar lo doloroso que es, es difícil, jodido, la distancia mata, consume, olvida, deja todas las cosas en tiempo muerto. Pero con ella no.
Meses atrás, este viaje se veía a años luz. Muy lejano.
Pero me tienen aquí, aferrado a una cuerda que evita que me caiga de la ala de un avion.
Mi trabajo aquí no es de lo mejor, pero es digno. Aveces me siento cansado, pero pensar en su sonrisa encantadora, su risa animosa, sus labios carnosos, sus ojos brillantes, su belleza natural, me anima. Me supera, me hace ser mejor.
Aveces, la llamo. Ella se emociona. Yo aguanto por no llorar. "Falta poco lo digo" mirando en mi calendario que aun faltan dos meses para volver a verla, para volver a reirme de sus locuras. Falta tanto tiempo para que me alegre la vida.
A veces, la pienso tanto que el trabajo pasa mas rápido. Cuando me doy cuenta del reloj, ya es hora del descanso antes de la salida.
Cada descanso es igual al de todos los dias desde que llegue. Recostarme en una banca, a pensar en ella. El la misma rutina. Solo que pensar en ella cada día es distinto.
Aveces cojo un par de comida chatarra de las maquinas expendedoras. Pienso en lo que me diria y logro escuchar su voz, como si estuviera detrás mio: "Vas a engordar!!!". Y sonrío. Y hasta logro reirme disimuladamente.
A veces cuando, llego a casa, ya no la encuentro para conversar. Es muy tarde y de seguro tiene sueño. Le dejo un mensaje, pero ahora el que no tiene sueño soy yo. Y me pongo a pensar en que habrá hecho todo el día, pienso en las cosas graciosas que siempre dice, en su humor, en sus problemas. Esos, de los que no podemos hablar tan frecuentemente.
Aqui se duerme de dia y se trabaja de noche, al menos yo, trabajo 10 horas al día, 6 días a la semana. No me quejo por la paga. Pero se me es difícil. Quizá sea así mejor, al menos tendre la mente ocupada.
A veces, nos desvelamos conversando. Se disimular mi cansancio. Su sonrisa vale todas mis horas perdidas de sueño. Al día siguiente mi hermana me recrimina por levantarme tarde, se evadirla.
Al acabar la semana de trabajo, solo pienso una cosa: saber de ella y descansar. Charlar por web cam se nos a hecho costumbre, una mala costumbre claro. Pero nos alivia la lejanía. A veces, le hago creer que ya falta poco aunque en mi calendario falte mas de un mes.
Aqui pierdo la noción del tiempo, mi aspecto a cambiado, mi voz a cambiado. Ya mezclo el ingles con el español tan rápido que me sorprende. Y, a veces, pienso que si se sentira atraída por mi como antes. El pelo largo, la pansa un centimetro mas grande, mi mirada cansada, mi animo derrotado, mis palabras raras.
Pero se que me ama, y trabajo cada hora pensando en el dia en el que regrese a Lima. Y tenerla en mis brazos.
A veces, no se lo que piensa ella de todo esto. Me gustaría hacerle saber muchas cosas, una de ellas: "A veces me gusta pensar, que nuestros hijo deberían poder conocer a mickey mouse"
lunes, 6 de febrero de 2012
No estaré solo.
Aquí me tienes, sentado en este frió piso de aeropuerto. Esperando. Esperando otra vez una vida que no quiero pero que a la vez estoy obligado a vivir.
Me odio por dejarte, pero te amo por que se que supiste entender. Te amo el doble. Te extraño como nunca lo e hecho, puedo sentir como el corazón me late mas fuerte. Como queriendo escapar de mi cuerpo e ir en tu búsqueda. Te extraño el triple.
Pero no puede, mi corazón sabe que lo necesito allí conmigo para ayudarme a sentirte cada vez que lo necesite.
El piso esta frió, el aeropuerto casi vació, pero me reconforta la omnipresencia que me provocas. Se que te tengo allí. Puedo escuchar tu voz.
Recuerdo en ese momento, que me entregaste un regalo de despedida. Y como un niño voy en su búsqueda en la maleta de mano. Una muy fea.
Al abrirlo. Empiezo a llorar. Nunca había llorado así. Ni siquiera cuando murió mi abuelo. El corazón me late con mas fuerza y le pido que no me deje, que se quede conmigo, para observar juntos lo mucho que amas.
Nunca nadie me había hecho llorar así.
Nunca nadie me a amado como tu.
Ese día aprendí, que no estaba solo.
Que te tenia centímetros de mi.