martes, 29 de junio de 2010

La casa de mis abuelos


Están los buses estacionados en fila, todos desde hacia mas de 8 minutos y yo voy viendo por la ventana el inmenso verdor de las chacras con la mirada perdida. Hasta que de pronto veo un gato correr por entre los arbustos. Y me despierto del mundo.

Mi padre cabecea hacia delante a mi lado, cansado tal vez.

Una tía a lo lejos nos dice con las manos que bajemos del bus. Y le agradezco pues sale el sol y empieza a bochornar dentro. Bajamos todos, junto a otros familiares que no conozco, y el brillo del sol nos impacta en el rostro.

Había olvidado el frescor del aire de campo, el sonido de los pajaros, el movimiento de los árboles y a penas salir del bus no pude evitar respirar hondo y profundo. De reojo veo a mis padres y mi hermana hacer lo mismo y se me hace extraño ese momento pues de todos los días de mi vida hasta ahora, esa tarde es de las pocas en la que estamos los cuatro juntos. Luego caminamos por el sendero de arena hacia la casa de mis abuelos.

Logramos entrar a duras penas pues hay mucha gente en la casa, gente en los jardines y en la sala, gente en la entrada y en el patio trasero, gente en la cocina y en todas partes. Y es en ese momento, viendo a los niños correr y jugar por todos lados, donde tengo un flashback y me veo a mi mismo jugando, riendo, corriendo, en aquella casa. No puedo evitar repasar todos esos lugares que me traen aroma fresco a niñez.

Es en ese momento cuando veo aquel banco de madera. Aquel banco de madera donde solía sentarce mi abuelo en aquellas tardes de verano.

De pronto capto la mirada de unos familiares que se encontraban sentados en ese mismo lugar y desvío la mirada a otro lado.

Mi padres y mi hermana entran a la sala a duras penas, yo solo veo de lejos a mi abuela llorando mares frente al ataúd de mi abuelo.
Continuará...


domingo, 20 de junio de 2010

El avionista


Es una noche muy fría, con el cielo despejado y las estrellas de guia. Solo la luz del auto alumbra las calles haciendo sombras extrañas al pasar por los árboles. Miro por la ventana aquel vecindario, en el que desde hace algunos días estoy habitando, y no puedo evitar sentirme como un personaje mas de "los años maravillosos".

Mi padre, que va manejando, rompe el silencio y dice: " Sabes como me llamaba mi abuelo?"- "Como?"- le contesto.

-El decía que tenia un nieto avionista- dice con una sonrisa en el rostro y mirando fijamente el camino de enfrente.

-jajaja que buen nombre de cariño- le digo.

Y justo en ese momento. A lo lejos. En el cielo lleno de estrellas, veo las luces de un avión. Y me siento orgulloso que mi papá sea técnico de aviación.


jueves, 27 de mayo de 2010

Dia de la madre

Ya hace una semana que internaron a mi abuelo, el papá de mi mamá, en el hospital por un problema estomacal. Pero hoy es domingo 9 de mayo, día de las madres.
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Ya por la noche salgo a comer con mi mamá, se le ve abatida, cansada, pareciera que en tan solo una semana hubiera envejecido 5 años. Pero no se lo digo.
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Aquella noche trato de despejarle la mente,pero al llegar a la casa ella no evita romper en llanto. Yo solo la abrazo pues todo lo que digo parece no surtir efecto en ella. No para de llorar.
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Al día siguiente la llaman muy temprano y sin comer ni beber nada, se va. Y yo solo la escucho llorar a través del celular, es duro, pero lamento no encontrar palabras para calmarla. Y eso me pone aun peor.
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Los días avanzan y la salud de mi abuelo no mejora (y si mejora, vuelve a empeorar). Y me acuerdo que no le obsequié nada a mi mamá por su día.


Continuará...

martes, 25 de mayo de 2010

Domingo 2 de mayo

Pasamos yo y mi mamá toda la tarde juntos, como nunca, en la sala de la casa de mi abuela hasta que se hizo de noche. Conversando, riéndonos, dormitando.

Al subir cojo el celular y veo varias llamadas perdidas, en ese mismo instante suena el teléfono de la casa. Pero justo cuando voy a contestar, cuelgan. Vuelvo a mirar el celular y tengo llamadas de una tía que vive con mi abuelo (el padre mi mamá).

Suena el celular de mi mamá desde su cuarto, contesto.

1 minuto después la llamo para decirle lo que me han dicho.

Esa misma noche, llorando, ella sale con un bolso colgado del hombro y con la angustia en la cara.

Continuará...