El camino de otuzco a trujillo es mas o menos de 2 horas. Y es por eso que regreso para empezar mi otra travesía.
Trujillo es una ciudad que me fascina. Mas que por su gente y comida, por sus costumbres.
Acá parece ir todo bien, con su cielo despejado y con un sol que siempre anúncia un buen dia.
Aqui me quedo pues tengo buenos amigos que hice no hace mucho. Me tratan muy bien y es por eso que les tengo un cariño especial.
La vida nocturna acá en trujillo es genial. Hay de todo tipo de lugares en donde pasarla bien. Sin embargo no es lo que necesito....y es por eso que voy mas al norte. Donde el calor es mas humano.
miércoles, 8 de agosto de 2012
El comienzo
domingo, 5 de agosto de 2012
Otuzco III
Al despertarme, el frio ya se ha ido un poco. Y un buen desayuno serrano no me caeria mal.
Conseguir desayuno tampoco fue ten dificil Especialmente en un pueblo donde abundan los restaurantes como otuzco.
Al terminar me dirijo a la imponente iglesia de la plaza. En ella habita una de las imagenes mas representativas de america. Es la virgen de la puerta, tan milagrosa como antigua.
Al pasar por un pequeño museo que hay al lado de la iglesia se puede ver las vestimentas que viene usando desde los años 50.
Al entrar me encuentro con una anciana en la puerta. Ella me sonrie y me señala la entrada lateral. Yo le respondo la sonrisa y un gracias. Ella sonrie más.
En esta anciana noté algo distinto. Pues nunca habia visto a una persona de su edad sonreir de esa manera. Como en paz y feliz de si misma.
Me quede con las ganas de preguntarle por que sonreia así.
Entré a la iglesia e hice algo que no hago muy amenudo. Rezé por todos. Agradeci por lo bueno y lo malo. Me quede un buen rato pidiendo por mis seres queridos y por algunas personas a las que quieto mucho.
Y fue en ese momento que entendí algo. No se que fue, pero de alguna manera senti esa ligera paz que senti al ver a la anciana.
Me puse de pie. Y sali.
Ya en la puerta, pude ver a aquella mujer caminando muy despacio por la calle lateral.
Su caminar no parecia calculado. Era como si caminara pensando en miles de cosas.
Por algun motivo, voltea. Me mira. Y vuelve a sonreir.
martes, 31 de julio de 2012
Otuzco II
Esa tarde, luego de encontrar hospedaje y recuperar el aliento fui a almorzar como a las 4pm.
Encontrar lugares donde comer aqui es bien facil. Todos los locales son restaurantes de comidas tipicas y todas a buen precio. Cosa distinta pasa con los hospedajes pues es dificil encontrar uno que sea comodo.
Y al decir esto me refiero a encontrar un colchon suave y sabanas terzas. Las mias fueron un colchon duro y un par de frasadas. Pero no me importó en nada. Era todo parte de la aventura.
Esa noche, camine con las manos todo el tiempo dentro de la polera. Solo las saque para encender un cigarro mientras permanecia sentado en una de las veredas.
Para un limeño promedio como yo este tipo de cosas son interesantes pues el pueblo empieza a cobrar otro tipo de vida por la noche. La gente va a y viene de sus respectivos trabajos a sus hogares. Los puestos de comida alumbran debilmente las quintas. Algunos restaurantes incluso cambian su menú a cena y lonche.
Aquella noche regresé a mi hospedaje como a las 9 pm. El aliento me traicionaba otra vez, y el frio se colaba en mis jeans. Saludé a la dueña que parece siempre estar enojada. Subo a mi habitacion, enciendo el televisor y me quedo dormido pensando en que mañana mismo me quiero ir.
domingo, 29 de julio de 2012
Otuzco I
Hace un frio engañoso. El sol está, pero es esa corriete de aire que se cuela por la tela de mis jeans, que me hace mover las piernas mietras estoy sentado en la vereda de una de las pequeñas calle de este pueblo.
Siento que el corazón me late a mil. Y me entra el remordimiento de todos aquellos cigarros que he fumado hasta ahora.
Para empezar, miro hacia ambos lados buscando un hospedaje. Sin éxito, me vuelvo a poner de pie para enrrumbar la caminata en busca de una cama caliente.
Para que se hagan una idea, Otuzco es de esos pueblos pequeños pero que se han modernizado con el tiempo. No faltan sus cabinas de internet, sus restaurantes, boticas arcangel, letreros de cobertura celular de Claro, television por cable, locutorios, incluso hasta su propio canal de radio, etc.
Pero tampoco ha perido sus costumbres y sus panes serranos.
Otuzco queda como a 2 o 3 horas de Trujillo. Y la verdad es que el camino es hermoso, sobre todo para un limeño promedio como yo.
Esa tarde, al ya encontrar un hospedaje descente (tampoco esperen encontrar un hotel 3 estrellas), desde el balcon de mi habitación logro tomar esta foto. La recordaré siempre, pues cuando contaba el haber estado aqui antes el año pasado, decia: las nubes estan tan cerca, que casi puedes tocarlas.




