Y allí me encontraba yo, solo, con el celular en la mano mientras que de la frente me recorrían unas gotas de sudor frio. No sabia a quien llamar. Tampoco sabia para que llamar, lo único que sabia era que necesitaba alejar mi mente de ese lugar.
Volteaba para ver si venia el bus que me llevaría a mi casa, pero no se asomaba por la pista. Allí me encontraba yo, solo, en una esquina, con el celular en la mano y la otra temblando y sudando al mismo tiempo.
Recuerdo logre marcar el numero de J (mi mejor amigo) y fue al tercer intento que me logro responder:
-¿que fue?- me dijo.
- nadaaa....terminamos (¿terminamos?)- le dije con voz seca y tragué saliva.
-ah....pucha.....ya fue pues- me dijo sin saber que decir.
-si pues,...¿estas en tu casa? porque no tengo nada que hacer...- le dije mientras miraba si venia el bus por la pista.
-no nada estoy lejos todavía....- me dijo J sin saber que decir otra vez.
-ya chevere, bueno, estamos 'alando pues, bye- le dije mientras que en mi cabeza daba vueltas todo.
-oe mmm...esto....tranquilo- lo oí decir.
y colgué.
No espere mucho tiempo hasta que llego el bus, subí y me senté al costado de una señora en los asientos delanteros. Recuerdo suspire muy hondo tratando de calmarme, pero no tuve éxito. En mi cabeza solo habían 6 palabras: "...creo que necesito darme un tiempo...".
¿un tiempo?, ¿para que?, ¿Que haremos en ese tiempo?, ¿nos veremos como antes?, ¿hablaremos como antes?, ¿seremos los mismos?, ¿de cuanto es el tiempo?, ¿una semana?, tal vez dos, ¿un tiempo?.
La palabra era nueva para mi y a mis 16 años aun no comprendía la magnitud de lo que acababa de pasar. No obstante sabia que algo si estaba claro: M había terminado conmigo y que quería darse un tiempo (¿un tiempo?).
Y yo espere.
Fue entonces que me encontraba allí, solo, en una esquina, había bajado ya del bus, sin saber que hacer, sin saber a donde ir.
Sentí rabia y cólera, sentí odio y repugnancia, pero nada se comparó a lo que yo me decía en silencio. Me vinieron a la cabeza cosas que quería decirle en ese momento, quería tenerla allí para decirle todas esas cosas que tenia en la cabeza y que había callado cuando por sorpresa me dijo que quería darse un tiempo. Y mis ojos se humedecieron.
Nunca nadie lo supo pero llegue a mi casa y espere hasta la noche para llorar, me puse la almohada en la boca para gritar en silencio. Solo yo me podía escuchar. Y lloré hasta quedarme dormido.