
miércoles, 29 de diciembre de 2010
El día que recuperé la fé
lunes, 13 de diciembre de 2010
8 Meses depués
Angel!, te hemos estado llamando todo el fin de semana,
la mamá de mili falleció el sábado y ayer fue el entierro.

PS: Si se confundieron al leer este post, pues en resumen: la mamá de una gran amiga, de quien escribí en el post anterior, falleció y fue sorprendente para todos pues la señora era demasiado buena. De esas personas que piensas que van a vivir 1000 años. Se merece el cielo.
martes, 9 de noviembre de 2010
Semana santa
viernes, 29 de octubre de 2010
La zapatilla que se mojó
Nada mas polémico y controvercial que llueva (o garue en el caso de Lima) el mismo día que naciste. De todos los días que sale el sol, justo ese día se nubla y termina por aniquilar tus ganas de nada.
Ese día, aun en la cama y siendo las 9:45 am, me pongo a pensar en muchas cosas. Tal vez es una señal que el día se haya puesto así. Quizá tal vez sea un nuevo comienzo como cuando dicen que después de la tormenta llega la calma, o algo así.
Al ir a la universidad, unos cuantos pocos amigos logran saludarme y recibo algunas sorpresas totalmente encantadoras, llamadas inesperadas de gente inesperada y mensajes sutiles de gente predecible. Ya de regreso e intentando tomar una combi, piso en falso la vereda y una zapatilla se hunde unos 2 cm en un charco de agua estancada por la llovizna. Aquella agua tiene un color rancio, y parece que tiene una mezcla de todo un poco: un poco de agua, un poco de orina urbana, un poco de mugre ambiental y algunas otras cosas que son invisibles a la vista humana.
Una vez dentro de la combi solo me quedan ganas para desear estar en mi casa otra vez.
Son las 12:35 am y por poco se me olvida la torta. Mi familia esta alrededor cantando y yo ya no se que cara poner. Ellos terminan de cantar y un flash de cámara me ilumina el rostro y por un momento todo se queda blanco. Pienso en mi deseo al mismo tiempo que miro la zapatilla que se mojó: "que todo siga como está"- pido mentalmente.
Y recuerdo todas esas cosas buenas que pensé mientras estaba envuelto en mi cama, todo lo que me ha hecho reír, lo que me a dado vida, los amigos, la familia. Creo injusto pedir que se mejore aun más. Total, lo bueno cae por su propio peso.
Soplo las velas y nos deja a todos en oscuridad.

domingo, 26 de septiembre de 2010
Sabado: El rechazo te hace fuerte.
Al entrar la música estridente no me deja escuchar lo que me dice uno de ellos. Eso es lo que menos me gusta de una discoteca, que nadie puede hablar mucho por la bulla (ni escuchar), por eso siempre hay que ir bien vestido. Y el narcisismo se adueña de la noche, pues no se puede florear.

jueves, 16 de septiembre de 2010
Cosas de peluqueria
lunes, 6 de septiembre de 2010
Las dos estrellas

lunes, 30 de agosto de 2010
Creo que estoy olvidando algo
Salgo de mi casa y digo: Creo que me olvido de algo.
Y aprovechando el momento, les dejo una foto que nos tomamos mi hermana y yo, su cumpleaños fue el 26 de este mes y nunca tuve tiempo de llamarla si no hasta el dia siguiente.
Un abrazo a todos.
miércoles, 18 de agosto de 2010
La mesera

miércoles, 4 de agosto de 2010
El Hombre que dos veces murió
El hombre que murió dos veces
Era una tranquila tarde de julio cuando se escuchó un sonido estruendoso que resonó entre las pequeñas casitas marrones, los habitantes no sabían que se trataba y todos despavoridos huyeron a sus casas.
Algunos asomaban sus cabezas por la ventana, otros escondidos estaban. Era una maquina que ellos nunca habían visto, que se asomaba por el camino de árboles de higo. De pronto el ruido se contuvo y todos en San clemente salieron del susto.
Era un hombre de camisa y saco el que bajó de ese enorme auto que aun rujia por las rejillas. Y mientras el polvo se disipaba algunos con la mano lo saludaban.
Era uno de los hijos de doña Yolanda que ahora visitaba a la familia que tanto añoraba. Ocho años habían pasado y el veía con asombro lo poco que su pueblo había cambiado. Doña Yolanda al ver a su hijo se embelesó de regocijo y ni floja ni perezosa arremetió con cariño.
Aun en la calle saludó a todos los curiosos haciendo parecer un artista famoso. A la capital había viajado y con mucho trabajo había ahorrado lo que para una carrera política se necesita. Con muchas ambiciones buenas bajo el brazo había regresado para cumplir con la promesa de traer prosperidad y alejarlos de la pobreza.
¡El Nuevo alcalde! – gritó un borracho.
Pues el hijo de Doña Yolanda había llegado para poner orden en el acto.
Un año había pasado y las casas de San clemente ahora brillaban como nunca alguien hubiera pensado, los habitantes agradecidos estaban y gallinas por montones regalaban. Doña Yolanda feliz bailaba, pero su hijo de eso de aprovechaba.
Si bien las mejoras llegaron con el tiempo, el hijo de Doña Yolanda se pavoneaba y a todos ahora mandaba. Cambió el saco y la corbata por un disfraz ministerial con el cual cobraba el poco sueldo que algunos ganaban en el pastizal. Los habitantes de San Clemente ahora, disgustados estaban pues el nuevo alcalde era todo lo que ellos no deseaban.
Pero de pronto algo inesperado pasó y el hijo de Doña Yolanda murió. Todos lo lloraban, algunos lo recordaban y el cuerpo, sobre una mesa, las más ancianas rezaban. Fue la tarde más triste para Doña Yolanda quien el pañuelo de la mano no soltaba.
Al muerto lo enterrarían al día siguiente pues Doña Yolanda seguía sin poder despedirse .Y sin soltar su pañuelo al muerto golpeó, más por impotencia que por clamor.
Pero otra vez algo inesperado pasó. Alguien gritó y el hijo de doña Yolanda aparentemente a la muerte venció. Todos miraban asustados mientras que el finado se erguía desorientado. Dejaron de llorar al mismo tiempo que Doña Yolanda se volvía a desmayar.
¡Regresó de la muerte! – grito un borracho.
Pues el hijo de Doña Yolanda demostró tener poderes infrahumanos que nadie hubiera pensado.
El reporte de una posta cercana al pueblo, confirmo un cuadro de catalepsia severo. “Personas que yacen inmóviles, en aparente muerte y sin signos vitales” dijo el Doctor detrás de un estante de antigripales. La suerte y el azar jugaron a favor del hijo de Doña Yolanda, pues había sido muy afortunado y a la vida aparentemente regresado.
Sin embargo las cosas en San Clemente siguieron igual, aquel señor de su sobrenatural poder volvía a abusar. Todos los que habían llorado su muerte, rogaban para que se cayera de un puente y las que le habían rezado, rogaban para que lo partiera un rayo. Y así paso el tiempo y con 10 kilos bajo el pecho el hijo de Doña Yolanda había cavado su propio lecho.
Ya nadie lo quería y sin darse cuenta, el pueblo florecía. Atrás habían quedado las épocas de ignorancia y dictadura, ahora todos hacían lo que mejor les parecía y sin ataduras. La modernidad llego al pasar de los tiempos y el hijo de la ahora difunta Doña Yolanda se sumió en los excesos.
Sin su puesto de alcalde y mirando el viejo auto en que hacen algunos años había llegado al pueblo, se quedo dormido y murió.
Murió con un cielo color madrugada cuando ya nadie de él se acordaba.
Murió en el alba y con las pupilas dilatadas.
Murió de un ataque cardiaco sin darse el mismo cuenta, pues los kilos de más le pasaban ya la cuenta.
Murió y esta vez nadie lloró, nadie lo recordó y nadie le rezó. Un par de policías en la puerta solo apuntaban en sus libretas mientras un borracho cruzaba por la puerta.
Se detuvo en frente y mirando al cielo de repente gritó: ¡allá va el hombre que dos veces murió!.
jueves, 29 de julio de 2010
Prescindible
miércoles, 28 de julio de 2010
Ayuda colectiva

domingo, 25 de julio de 2010
1914
martes, 29 de junio de 2010
La casa de mis abuelos
Mi padre cabecea hacia delante a mi lado, cansado tal vez.
Una tía a lo lejos nos dice con las manos que bajemos del bus. Y le agradezco pues sale el sol y empieza a bochornar dentro. Bajamos todos, junto a otros familiares que no conozco, y el brillo del sol nos impacta en el rostro.
Había olvidado el frescor del aire de campo, el sonido de los pajaros, el movimiento de los árboles y a penas salir del bus no pude evitar respirar hondo y profundo. De reojo veo a mis padres y mi hermana hacer lo mismo y se me hace extraño ese momento pues de todos los días de mi vida hasta ahora, esa tarde es de las pocas en la que estamos los cuatro juntos. Luego caminamos por el sendero de arena hacia la casa de mis abuelos.
Logramos entrar a duras penas pues hay mucha gente en la casa, gente en los jardines y en la sala, gente en la entrada y en el patio trasero, gente en la cocina y en todas partes. Y es en ese momento, viendo a los niños correr y jugar por todos lados, donde tengo un flashback y me veo a mi mismo jugando, riendo, corriendo, en aquella casa. No puedo evitar repasar todos esos lugares que me traen aroma fresco a niñez.
Es en ese momento cuando veo aquel banco de madera. Aquel banco de madera donde solía sentarce mi abuelo en aquellas tardes de verano.
De pronto capto la mirada de unos familiares que se encontraban sentados en ese mismo lugar y desvío la mirada a otro lado.
Mi padres y mi hermana entran a la sala a duras penas, yo solo veo de lejos a mi abuela llorando mares frente al ataúd de mi abuelo.
domingo, 20 de junio de 2010
El avionista
jueves, 27 de mayo de 2010
Dia de la madre
Continuará...
martes, 25 de mayo de 2010
Domingo 2 de mayo
Pasamos yo y mi mamá toda la tarde juntos, como nunca, en la sala de la casa de mi abuela hasta que se hizo de noche. Conversando, riéndonos, dormitando.
Al subir cojo el celular y veo varias llamadas perdidas, en ese mismo instante suena el teléfono de la casa. Pero justo cuando voy a contestar, cuelgan. Vuelvo a mirar el celular y tengo llamadas de una tía que vive con mi abuelo (el padre mi mamá).
Suena el celular de mi mamá desde su cuarto, contesto.
1 minuto después la llamo para decirle lo que me han dicho.
Esa misma noche, llorando, ella sale con un bolso colgado del hombro y con la angustia en la cara.

martes, 4 de mayo de 2010
Las señoras I
Es entonces, después de caminar durante casi 15 minutos, cuando creo que es hora de pedir ayuda. Me encuentro con una señora anciana, lleva el uniforme con los colores del aeropuerto muy bien arreglado y una corbata muy bien sujetada, con un montón de papeles en los brazos y de lentes de media luna lo cual me daba una confianza terriblemente reconfortante.
Le hablo en español al mismo tiempo que leo el nombre, de esta amable anciana, en la identificación que llevaba colgada del cuello, pero el cual lamentablemente no puedo recordar. Me sorprende la calma con la que me habla y en cierto modo,me hace sentir muy a gusto y eso que llevaba un hambre boraz. De esas que te ponen de mal humor.
Pero tanta calma y paciencia (sobre todo esto ultimo) me empezaba a encrispar los vellos del brazo y ya una vena en la frente empezaba a palpitar cual locomotora Pero 10 minutos después de revolver el montón de papeles, que incómodamente aun traía bajo el brazo, logra ubicar mi vuelo y no duda ni titubea al momento de indicarme la dirección correcta hacia donde tenia que ir yo.
-No hay pierde- dice con voz dulce.
Le agradezco, pero siento en mi corazón un aprecio indescriptible el cual no logro expresar, casi la hubiera podido abrazar entre aquel tumulto de gente que iba y venia. Pero me limito a sonreirle. Aquella señora no me devuelve la sonrisa, pero sus ojos brillan y dice: mucha suerte muchacho. Al mismo tiempo que alza los brazos al aire y se aleja a ayudar a otra persona (perdida) en aquel enorme aeropuerto de Miami.
Epilogo
Muchas historias se cuentan sobre la verdad del sueño americano. Una de ellas es la de la primera vez en el aeropuerto de Miami en tu viaje a los estados unidos, pues este aeropuerto es en su mayoría la primera escala de casi todos los viajeros inmigrantes. Cabe destacar que mucha gente se frustra muy rápido al perderse en el aeropuerto y es por eso que mucha gente como esta amable señora (la cual aun no recuerdo su nombre) esta dispuesta ayudar y a desear suerte (en los estados unidos) a aquellos que se lo pidan.

martes, 20 de abril de 2010
(casi) Los motivos por el cual no estuve aqui y ahora estoy.
jueves, 11 de marzo de 2010
Días de marzo.

Pues es lunes y desde el alba me convertí en estatua viviente, aquí, esperando.
Por alguna señal, pero al final, solo silencio.
Pues es martes y las rodillas me puzan de esta penitencia involuntaria.
Por alguna señal, pero al final, nada.
Pues es miércoles ya y empiezo a desesperarme. El perro ladra.
Por alguna señal, pero al final, el silencio otra vez.
Pues es jueves, pero se que necesito calmarme, paz mental y algo de agua.
Por alguna señal, pero al final, solo una dulce y psicotica calma.
Pues es viernes y se que no aparecerás, o apareceré.
Por alguna señal, pero al final, otra vez silencio.
Pues es sábado y la tarde se hace infinita, pero el sueño corto.
Por alguna señal, pero al final, la noche oscura llena de estrellas y el frio insolente.
Pues es domingo y se que mañana es lunes y esperaré otra vez a Gorgona.
Por alguna señal, pero al final, solo al final de la noche, antes de cerrar los ojos, entiendo que tus palabras no aparecerán por la ventana.

jueves, 4 de marzo de 2010
El cabello crece
Tengo y eh tenido malas experiencias al cortarme el pelo. Para mi ir a una peluquería y salir 100% satisfecho es casi imposible, siempre hay algo que no me gusta y me deja un mal sabor en la boca cuando observo mi reflejo en el espejo.
Tarde mucho en encontrar una persona que sepa controlar mi rebelde y masculina cabellera. Pero que pasa si esa persona, que conoce tanto tu estilo, no esta?. O mejor dicho, tu estas en otro lado.
Cabe decir que si bien me gusta tener el cabello un poco corto, me vacila mucho cuando lo llevo largo y alucinar ser ese chibolo punkeke que nunca fui. Así que siempre que tengo la oportunidad, trato de despeinarme a propósito con el único fin de tratar de querer ser algo que no soy.
PS: Un saludo a todos y ojala y me crezca (muy) rápido antes de empezar las clases.

jueves, 25 de febrero de 2010
En la Veterinaria

...mejor dicho, haciendo practicas. Que es casi lo mismo.
...en realidad no es lo mismo. Creo que es como un castigo. Es algo que me enseñará la clásica (y cliché) lección de la vida: Para ganar algo, tienes que sudarla. Claro que en mi caso no iba a ganar nada.
También es mi primer día en la veterinaria, y esa madrugada no logro dormir bien. Voy en coaster, lleno de gente, yo con camisa, en verano. Es un infierno.
Pero ya al entrar mi opinión cambia. Van dos horas desde mi llegada y siento que eh salvado muchas vidas. Tengo 4 perros en tratamiento a mi mando y yo, solo yo, soy el responsable de su salud. Mi deber, como practicante, consiste en velar por ellos, ponerles las vacunas a la hora exacta, limpiar sus jaulas, hablarles de vez en cuando para animarlos y sobre todo tener satisfechos al los dueños.
De vez en cuando entro a la sala de consultas, donde el Doctor me marea con sus diagnósticos. A veces aparento ponerle atención, pero me distraigo viéndole los ojos a los cachorros que pasan a consulta y patalean sobre la mesa de aluminio.
Mas tarde ese mismo día el Doctor entra a la sala de cuidados, donde estaba yo. Trae un cachorro entre las manos. - Está mal- me dice - muy mal- vuelve a repetir.
Lo pongo sobre unos papeles periódicos dentro de una jaula. El Doctor se acerca a mi con una jeringa en la mano. Tiene dentro un liquido transparente.
- Bien ahora, ponle esto en la vía con mucho cuidado y muy despacio si?- me dice y yo acepto contento con aquella misión tan importante que me han encomendado.
El Doctor se va y yo observo al cachorro, tiene los ojos abiertos, están opacos y por un momento pienso que está muerto. Me acerco mas y con un dedo le toco los pequeños bigotes, el perro reacciona, mueve peresosamente la cabeza y parpadea.
Sonrio, y meto la aguja de la jeringa en la vía, que va unida a la vena del cachorro.
Siguiendo los pasos que me dijo el Doctor, introduzco el liquido lentamente al cachorro.
Sonrió por que se que luego se pondrá bien y tendré esa satisfacción, en ese momento entiendo de que va todo esto de ser Veterinario, no importa que no me paguen, lo que importa es que luego tendré cosas que contar, anécdotas y mucha experiencia. Vuelvo a sonreír.
Pero noto algo extraño, Ya han pasado mas de 5 minutos y el cachorro sigue inmóvil con los ojos abiertos. Lo observo detenidamente por unos segundos, sus ojos parecen vacíos.
En eso entra el Doctor y me asusto un poco, pero se que es mejor decírselo.
- Doctor, creoqueelcachorrosemurio - le digo rápidamente.
-como?- pregunta.
-creo que el cachorro se murió- le vuelvo a decir.
Y lo mira, y yo lo miro también. Esta muerto. El Doctor ve mi cara de confusión y dice:
- Ah, no te dije...lo que le pusiste era la inyección letal-
Me quedo frió al escuchar aquellas palabras y mientras el doctor explica que sus dueños decidieron sacrificarlo yo divago.
miércoles, 3 de febrero de 2010
De aburrido
Estoy en el supermercado con mi hermana dando vueltas por los estantes, hasta que llegamos al área de juegos de mesa y mi hermana propone comprar algo para divertirnos en las aburridas tardes de verano.
Compramos dos rompe cabezas, uno es de bob esponja y es de piezas grandes, el otro es de un paisaje, consta de 1000 piezas pequeñas.The world's smallest puzzle reza al reverso de la pequeña caja de metal.
Al llegar a la casa solo logro armar el de bob esponja pues el otro tiene muchas piezas pequeñas y resulta un tanto difícil armarlo, así que lo dejo.
...
Hace unos días andaba medio aburrido, hasta que recordé aquella caja de metal que había dejado sobre unos libros desde que llegue a Lima, así que lo abrí y volví a ver aquellas diminutas piezas y pensé: no creo que sea tan difícil.
3 días después y luego de haber invertido más 5 horas de mi tiempo durante cada día lo logré.
PS: el sábado me voy de nuevo a los estados unidos, así que....me voy a hacer las maletas.

jueves, 21 de enero de 2010
Los dias sin luz
-si- le respondo, mirando contrariado la vela que arde inútilmente sobre la cómoda.
Y es en ese momento que recuerdo aquellos días estudiando a la luz de las velas. Tal vez por eso tengo tan mala visión, quizá por eso nunca aprendí a escribir bien o a tener buena ortografía, todo da igual pues es lo único que logro recordar y en cierta forma me entristece.
Miro al techo. Intento ponerme de pie pero el dolor de espalda (bendito dolor) me lo impide. Pierdo las esperanzas de volverme a levantar. Pienso que debí hacer ejercicio mas seguido y que no debí haber estado de haragán todos estos días y si no lo hubiera hecho, no hubiera amanecido con un dolor lumbar tan fuerte que me esta durando ya 5 días (mañana, quizá, 6).
Mi madre se va al gimnasio y a duras penas logro levantarme (lo cual creí imposible). La luz aun no vuelve y siento que moriré de aburrimiento solo, que me encontraran tirado en el piso inexpresivo, con los ojos abiertos y con la boca cerrada, y dirán: Murió de aburrimiento. Pero no es así.
Cojo la linterna y salgo del cuarto echando una mirada culposa a la vela cuya mecha tintinea como diciendome lo peligrosa e inesperada que puede ser. Veo mi reflejo fantasmal en la ventana de la cocina, no tengo buen aspecto. Pero como por arte de magia la luz vuelve. Soy feliz.
Siento al mismo tiempo, encenderse la radio, el televisor y las lamparas. Siento un ruido extraño, es un ruido mudo, no se escucha pero sientes que esta a tu alrededor, te molesta, como un bochorno de verano, o como el frio cortante de invierno. Y pienso: Esto no pasaba cuando teníamos velas y vivíamos en los 90's.
jueves, 14 de enero de 2010
Lectura ligera VI

lunes, 11 de enero de 2010
Historia inédita

Nos quedamos en la casa de playa, que estaba en plena bahía de san andres frente al mar, de K una chica un poco extraña pero de buen carácter que nos ofreció quedarnos allí a nosotros y a los profesores que nos acompañaban.
Da la casualidad que aquella casa le pertenecía al reconocido ( y bien caleta) biólogo marino Robert Clarke. Un, ya anciano, biólogo ingles que dedico toda su vida al estudio de las ballenas y que cuando llegó al Perú quedó enamorado de este país y de una peruana que lo conoció cuando esta hacia su tesis aun.
Una noche en la que no lograba consolidar el sueño me, encontraba mirando por la ventana que había en el techo. En la cama contigua se encontraba C (un compañero de la facultad) , a quien envidiaba esa admirable capacidad de lograr dormir sin importarle el calor y el silencio absoluto e incomodo que había en aquella habitación.
De pronto en medio de toda esa oscuridad veo una luz parpadeante al lado de la cama de C, era se celular que seguramente estaba recibiendo una llamada importante (por la hora).
Decidí cerrar los ojos y omitir aquella luz que ya llevaba bastante tiempo parpadeando, pero no lo logre. Y la luz estuvo parpandeando casi media hora, C seguía dormido y yo maldecia a la persona que se le ocurría llamar a esa hora. Hasta que caí dormido en aquella oscuridad total, mirando la ventana e hipnotizado por la luz parpadeante.
...
A la mañana siguiente fuimos de campamento a una playa que no recuerdo el nombre, pero que de mi mente no la puedo sacar hasta ahora. El agua muy clara, la arena cálida y una brisa fresca.
Estaba por meterme al agua cuando de pronto J (una compañera de la facultad) grita mi nombre y me llama con la mano desde la carpa pidiendome ayuda para armarla. Junto con C, que somos los hombres mas grandes (y jóvenes) del grupo, armamos una de las carpas mas grandes en donde dormiremos todos juntos esa misma noche.
Cae la tarde y C decide bañarse en la playa, yo estoy sentado en la fogata junto a todos los demás, cuando J lo llama y lo hace quedarse en la fogata. De repente noto algo extraño en J, nos habla de cualquier cosa con tal de tener a todos los del grupo juntos. Algo extraño le pasa pues no se ha metido al agua, ella y ninguna de las chicas.
Ya mas tarde esa misma noche y estando todos los del grupo ( menos K, pues ella tenia su propia carpa) dentro de la tienda, J nos dice que nos va a contar algo.
Se trata de un sueño. J parece estar tranquila, pero en su voz se escucha algo de temor.
Nos cuenta que la noche anterior había tenido un extrañisimo sueño en el que de la nada, mientras ella dormía, se le habían presentado muchas personas.
- estaban vestidas como si fueran de otra época- nos dijo, mientras nosotros la mirábamos con incredulidad.
También contó que una de esas figuras se le acerco y le susurro al odio, le dijo: Ten cuidado con el agua.
- De pronto todas esas figuras me gritaban los mismo- dijo J mientras ya no sabíamos si creerle o no. - hasta que al final se callaron y la figura me volvió a decir....-.
J baja la cara y vuelve a hablar.
- Me dijo que tengamos cuidado con ... ella- termina J.
-¿quien ella?- dice C.
- Ella pues, la esposa del biólogo- dice tajante.
- ¿y como lo sabes?- pregunto yo.
- No lo se, solo sentí que fue de ella a quien se refirió - dice mirándonos - Pero luego no se iban aquellas figuras, se quedaban allí mirando y trababa de hablar peor no podía. Así que marque el celular de C pero no contestaba...-
- Hasta que yo prendí la luz - dijo M, una de las chicas que estaba dentro de la carpa - estaba temblando y nos quedamos toda la noche hablando. Es por eso que no nos metimos al agua y no dejamos que ustedes también entraran- termina de decir M y todos nos miramos.
...
Esa noche en la carpa todos en sus respectivas bolsas de dormir logran dormir, menos yo, pues muero de frio y tengo extrañas pesadillas.